Por FELIX BETANCES
Para Ecos del Sur.
Como bien conoce el pueblo dominicano, el Presidente Lic. Danilo Medina Sánchez, llegó al poder a través de una lucha titánica de largos años, en los que tuvo que enfrentar grandes obstáculos y dificultades impuestas por sus propios compañeros de partido, de los cuales aun enfrenta la desgracia de tenerlos enquistados en el poder y sin las posibilidades de desprenderse de ellos, al menos por ahora.
Ellos hacen lo que quieren dentro del gobierno y llegan tan lejos, que ni siquiera han cuidado las apariencias en declarar sus aspiraciones presidenciales, desde los cargos que ocupan, sin haber tenido la delicadeza de respetarse a si mismos y mucho menos al pueblo dominicano. Como lo diría un viejito en mi pueblo: ¡Que vaina eh!.
Son las mismas gentes que están mal orientando al Presidente Medina y haciendo todo lo que pueden para lograr que El, tome medidas desafortunadas y que a la larga solo les beneficiaran a ellos.
Es palpable, que el presidente Medina ha tomado algunas medidas y dejado de tomar otras que a simple vista, uno piensa que no han sido de su total deseo, sino de un manejo satánico, de esos hombres del mal, que procuran un deterioro de la popularidad que hasta ahora ha mantenido.
Para citar asolo algunas: el no haber contemplado un aumento general de salarios para los servidores públicos en el Presupuesto Nacional del próximo año 2014, después de haber hecho esa promesa a los desesperanzados trabajadores de ese sector, al igual que el no haber contemplado la necesaria contrapartida para la construcción de la Presa de Monte Grande, no obstante haberse aprobado el contrato de préstamo para tal fin en el Congreso Nacional y la más reciente y no menos oprobiosa conformación de una Comisión que estudiaría la reforma del Código laboral dominicano, la cual está constituida nada más y nada menos que por los principales enemigos de los trabajadores; no han sido cosas del destino.
Son medidas obligadas o inducidas por la oscuridad y que se convierten en pasos en falso, al igual que otras que se esperan en lo adelante, que no procuran otra cosa más que el fracaso de la gestión de un hombre al que hay que enfrentar en cualquier circunstancia.
Señor Presidente, solo hay dos caminos: el del éxito y el del fracaso.
Como bien conoce el pueblo dominicano, el Presidente Lic. Danilo Medina Sánchez, llegó al poder a través de una lucha titánica de largos años, en los que tuvo que enfrentar grandes obstáculos y dificultades impuestas por sus propios compañeros de partido, de los cuales aun enfrenta la desgracia de tenerlos enquistados en el poder y sin las posibilidades de desprenderse de ellos, al menos por ahora.
Ellos hacen lo que quieren dentro del gobierno y llegan tan lejos, que ni siquiera han cuidado las apariencias en declarar sus aspiraciones presidenciales, desde los cargos que ocupan, sin haber tenido la delicadeza de respetarse a si mismos y mucho menos al pueblo dominicano. Como lo diría un viejito en mi pueblo: ¡Que vaina eh!.
Son las mismas gentes que están mal orientando al Presidente Medina y haciendo todo lo que pueden para lograr que El, tome medidas desafortunadas y que a la larga solo les beneficiaran a ellos.
Es palpable, que el presidente Medina ha tomado algunas medidas y dejado de tomar otras que a simple vista, uno piensa que no han sido de su total deseo, sino de un manejo satánico, de esos hombres del mal, que procuran un deterioro de la popularidad que hasta ahora ha mantenido.
Para citar asolo algunas: el no haber contemplado un aumento general de salarios para los servidores públicos en el Presupuesto Nacional del próximo año 2014, después de haber hecho esa promesa a los desesperanzados trabajadores de ese sector, al igual que el no haber contemplado la necesaria contrapartida para la construcción de la Presa de Monte Grande, no obstante haberse aprobado el contrato de préstamo para tal fin en el Congreso Nacional y la más reciente y no menos oprobiosa conformación de una Comisión que estudiaría la reforma del Código laboral dominicano, la cual está constituida nada más y nada menos que por los principales enemigos de los trabajadores; no han sido cosas del destino.
Son medidas obligadas o inducidas por la oscuridad y que se convierten en pasos en falso, al igual que otras que se esperan en lo adelante, que no procuran otra cosa más que el fracaso de la gestión de un hombre al que hay que enfrentar en cualquier circunstancia.
Señor Presidente, solo hay dos caminos: el del éxito y el del fracaso.
El que sabe lo que tiene que hacer y lo hace, sin lugar a dudas, va hacia el éxito, pero el que se deja manejar o manipular, irremisiblemente va hacia el fracaso.
Usted está compelido a decidir a partir del presente, por cual de los caminos encaminará sus pasos.
Por ultimo señor Presidente, no olvide que usted le dijo al mundo, que usted se preparó para gobernar. ¡Demuéstrelo!.
