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domingo, 20 de octubre de 2013

OPINION: Escarmiento a los Traidores (y II)

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Recientemente ha surgido un cantante haitiano que, sin importar que ingresó al país hace pocos meses de forma ilegal, está siendo promovido por un productor artístico dominicano, con el aplauso cómplice de muchos tantos dominicanos.

De todos es conocido, hasta por Francia, Canadá y Estados Unidos, que nuestro país ha acudido en auxilio del vecino haitiano cuando nos ha necesitado, al punto que allá se han hecho inversiones de nuestros recursos, muchas veces mayores que las inversiones hechas en la Región Enriquillo de República Dominicana. Muestra palpable de que aquí somos solidarios hasta el extremo.

Es cierto que miles de hijos de haitianos han nacido en este país y merecen se les reconozca su condición de dominicanos, pero es necesario que regularicen su situación cumpliendo los requisitos de la ley. No son perdonables, mucho menos plausibles, cientos de casos como los denunciados por el Presidente de Junta Central Electoral, Dr. Roberto Rosario:

1.-El pastor Anastacio Salobo declaró como hijos suyos a 6 personas que eran hijos de nacionales no residentes. Sus hijos biológicos desconocieron esa declaración.

2.-El migrante haitiano William Medina Ferreras, que demandó a la JCE ante la CIDH, obtuvo documento mediante una suplantaciòn, haciéndose pasar como hijo de dominicanos (barahoneros).

3.-Ana Felicia Rodríguez Joseph, quien solicitó una declaración tardía como hija del dominicano Fernando Rodríguez, ya había sido declarada como haitiana en 1995, con el nombre de Gulmas Exume.

4.-La JCE rechazó la solicitud de declaración tardía del inmigrante haitiano Leonardo Abad, porque falsificó los documentos que soportaron su petición. Y,

5.-Una ciudadana haitiana suplantó a la dominicana Carmela Corniell, quien murió en 1995 en Detroit, EEUU, y con esa identidad falsa declaró a cinco personas.

En Estados Unidos y otros países, esos fraudes son juzgados como crímen federal.

Conociendo muchos otros casos de nacionales de otros países, incluyendo checos, polacos, griegos, filipinos, etc. se concluye que la obtención de una inscripción fraudulenta y contraria a la Constitución, no le otorga derecho de nacionalidad ni de ninguna otra índole a ninguna persona. (Según informaciones de la JCE, a 6 personas de Checoslovaquia se les retiró la ciudadanía porque la obtuvieron de manera fraudulenta).

La sentencia del TC envía un mandato a la JCE para que regule el status de todos los inmigrantes, especialmente de nacionalidad haitiana y de los nacidos en territorio dominicano hijos de haitianos. Eso implica la creación de un registro de extranjeros que residen en el país de manera irregular para comenzar a regular su situación y obtenegan los documentos legales y puedan así normalizar su estadía en territorio dominicano.

Como los traidores de la patria no leyeron esa parte de la sentencia o sólo les interesó la negación de la nacionalidad a Juliana Deguis, reivindico patrióticamente al fundador de nuestra nacionalidad: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos, seremos siempre víctimas de sus maquinaciones.”