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viernes, 8 de noviembre de 2013

OPINION: Ante una sentencia abusiva y discriminatoria

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POR STEWART NIN 
Para ECOS DEL SUR
 
En los últimos días, la República Dominicana ha sido objeto de importantes titulares en diarios internacionales, motivado a la sentencia No. 168-13 del Tribunal Constitucional. 

Esta sentencia desnacionaliza a miles de dominicanas y dominicanos de ascendencia haitiana; a quienes, la Constitución anterior al 23 de enero del 2010 consideraba dominicanos y dominicanas.

En buen derecho, la sentencia 168-13 viola la Constitución de la República Dominicana en el sentido de que aplica la retroactividad de la ley, lo cual está prohibido por la Constitución.

En término general, en circunstancias en que el país ha tenido que acudir ante los organismos internacionales, ha salido derrotado. El Estado Dominicano no ha ganado un solo caso, ni al seno de la Organización Internacional del Comercio, ni en la Corte Internacional de los Derechos Humanos, ni en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. La República Dominicana corre el riesgo de ser sancionada en organismos internacionales de los cuales somos signatarios.

Relativo a la sentencia, ninguna persona hereda la condición de  ilegalidad de sus padres, por lo cual la misma sólo servirá para matar civilmente a miles de hombre, mujeres, niños y niñas debido a su origen racial, específicamente descendiente de haitianos, y  por ser pobres.

Esta sentencia es una copia perfecta  de las pretensiones  de los republicanos en los EE.UU, quienes propugnan por la derogación de la enmienda 14 que otorga la nacionalidad estadounidense por nacimiento. También, argumentan que los indocumentados no están sujetos a la jurisdicción del país, y que técnicamente están en tránsito, por lo que sus hijos no tienen derecho a la nacionalidad.
 
La misma situación ocurre en Francia. En ese país,  existe un “Frente Nacional” que reclama que se le niegue el acceso a la nacionalidad francesa  a los hijos de ilegales, refiriéndose directamente a los hijos de gitanos de origen europeo y  nacidos en Francia.

¿A dónde vamos a llegar, si seguimos actuando de esa manera? En el pasado,  la República Dominicana era reconocida por la comunidad internacional como una nación pequeña, pero con valor patriótico gigante por haber sentado en el banquillo de las negociaciones a la nación más poderosa de la tierra. En cambio, hoy estamos entre los primeros lugares del mundo en corrupción, tráfico de influencias, tráfico de  de drogas, falta de transparencia, y al mismo tiempo como un paraíso sexual.

Hoy más que nunca se impone que los hombres y mujeres de conciencia patriótica eleven su voz de protesta contra esta sentencia para que se busque una salida al conflicto que se ha creado. De lo contrario, lo que tendríamos como resultado sería la profundización del odio entre dos naciones que han sido maltratadas  y saqueadas sus riquezas por los representantes del capitalismo mundial.