El asesinato del teniente coronel Luis Gerardo Féliz Castillo, cometido en Barahona cuando el oficial investigaba el asesinato a tiros de un ciudadano que fue despojado de su motocicleta, reafirma la carga de osadía y temeridad que impulsa al crimen organizado, y el desafío que tienen ante sí las autoridades.
Es evidente que la Policía necesita que los ciudadanos a que esa institución pretende proteger, le ayuden en la tarea de identificar y localizar a los autores de atrocidades como esos crímenes.
El coronel cae abatido por acudir con la mayor presteza posible a enfrentar un acto criminal. Cae en el cumplimiento del deber de proteger al ciudadano.
El coronel cae abatido por acudir con la mayor presteza posible a enfrentar un acto criminal. Cae en el cumplimiento del deber de proteger al ciudadano.
Si un coronel no está seguro cuando ejerce su deber, cómo ha de estar la sociedad frente al crimen organizado.
La Policía necesita que el ciudadano al que brinda protección arrime el hombro para hacer posible que mejore la seguridad de todos.
