POR BIENVENIDO MENDEZ
Para ECOS DEL SUR
Era tradicional que en la celebración del día de la Independencia Nacional y de otras fechas importantes diablos cojuelos llegaran a Enriquillo procedentes de comunidades vecinas principalmente del Higüero, El Naranjal y Arroyo Dulce.
Esos enmascarados tenían acostumbrados a los muchachos de la época a sus correderas y amenazas de golpearlos con el foete y aterrorizar a los pequeños que muchas veces las madres tenían que esconderlos para evitar que el pánico provocara dificultades mayores.
En una de esas ocasiones vino desde El Higüero un cojuelo reconocido y con mucha familia en el pueblo cabecera, le apodaban Bobelo y hace varios años que falleció, y de inmediato penetro al viejo villar del difundo Don Alonso Recio que estaba ubicado justamente adonde el joven comerciante Blanquito Tejeda abrió un negocio de bebidas, en la esquina caliente.
Resulta que el villar era atendido por el popular personaje Andrés Cuesta, La Cuchilla, también fallecido, y cuando el diablo cojuelo entra al lugar el coime está subiendo las bolas a la mesa para armar la piña y continuar una gran disputa entre dos destacados jugadores de villar del pueblo que apostaban un peso a quien ganara la bola negra.
El cojuelo le toca suavemente el hombro al coime que esta abajado y de espaldas sacando las bolas del cajón, el coime le dice sin mirarlo, un momento, el cojuelo insiste dándole un toquecito en el hombro derecho, el coime le dice aguántese carajo, sigue el cojuelo tocando el hombro del coime, hasta que este último giro la cara hacia atrás.
Gran sorpresa se llevo Andrés al ver una careta de imagen monstruosa, y solo atino a decir: aaaaayyyy mi madre Dios mío que es esto...pero se repuso al instante del susto y le pego tremenda galleta a Bobelo que reacciono airado ante la respuesta inesperada de su víctima, a quien quiso jugarle una broma bien pesada.