POR LEONARDO CABRERA DÍAZ
Si fuéramos a dar una definición de San Cristóbal, en que conjugáramos una por una todas sus necesidades y carencias entendemos que la más apropiada y que más se ajusta a su penosa realidad, sin decir muchas palabras, es sencillamente que este es un pueblo que espera.
Un pueblo que espera el despertar de su gente y que le ruega tenga un mejor tino para elegir a sus autoridades, porque con sus actuaciones nos han hecho pensar que existen cargos y puestos electivos tanto municipales como provinciales que no tienen razón de ser.
Un pueblo que espera, una nueva buena que nos llene a todos de regocijo y orgullo y que ésta se constituya en los grandes y más comentados titulares de los principales periódicos y noticiarios y programas interactivos de radio y televisión, en las redes sociales , en fin, que se convierta en el cuchicheo que en cada esquina, callejón, calles y patios vaya de boca en boca entre nuestra gente expresando su alegría.
Un pueblo que espera, algún Chapulín Colorao, que venga a rescatarlo de su abandono y la desidia de quienes se comprometieron enfrentar sus calamidades y ahora se hacen de la vista gorda y sólo muestran una gran inercia desde las posiciones que ocupan ante el creciente deterioro que nos arropa.
Un pueblo que espera, que desde hoy no puedan conciliar el sueño y que cada noche se espanten sudorosos y les tengan miedo a los muertos, todos aquellos que tienen por deber y obligación, salir al frente y dar la cara para que en esta ciudad hayan menos manos útiles ociosas porque no encuentran empleos-
Un pueblo que espera, a decir verdad con pocas esperanzas porque tal parece cometió el error de poner la iglesia en manos de Lutero, pero de muchos, pero muchos Lutero, y hoy con los ojos aguaos, y los puños cerrados clama a todo pulmón por sus buenos hijos y con voz en cuello les grita, ……pero me van a dejar morir, desgraciados, indolentes.
Un pueblo que espera el despertar de su gente y que le ruega tenga un mejor tino para elegir a sus autoridades, porque con sus actuaciones nos han hecho pensar que existen cargos y puestos electivos tanto municipales como provinciales que no tienen razón de ser.
Un pueblo que espera, una nueva buena que nos llene a todos de regocijo y orgullo y que ésta se constituya en los grandes y más comentados titulares de los principales periódicos y noticiarios y programas interactivos de radio y televisión, en las redes sociales , en fin, que se convierta en el cuchicheo que en cada esquina, callejón, calles y patios vaya de boca en boca entre nuestra gente expresando su alegría.
Un pueblo que espera, algún Chapulín Colorao, que venga a rescatarlo de su abandono y la desidia de quienes se comprometieron enfrentar sus calamidades y ahora se hacen de la vista gorda y sólo muestran una gran inercia desde las posiciones que ocupan ante el creciente deterioro que nos arropa.
Un pueblo que espera, que desde hoy no puedan conciliar el sueño y que cada noche se espanten sudorosos y les tengan miedo a los muertos, todos aquellos que tienen por deber y obligación, salir al frente y dar la cara para que en esta ciudad hayan menos manos útiles ociosas porque no encuentran empleos-
Un pueblo que espera, a decir verdad con pocas esperanzas porque tal parece cometió el error de poner la iglesia en manos de Lutero, pero de muchos, pero muchos Lutero, y hoy con los ojos aguaos, y los puños cerrados clama a todo pulmón por sus buenos hijos y con voz en cuello les grita, ……pero me van a dejar morir, desgraciados, indolentes.
