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viernes, 31 de enero de 2014

OPINION: La República Dominicana por los extremos

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POR JOSE ANTONIO MATOS
Para ECOS DEL SUR

Las declaraciones del señor presidente de la República Dominicana, licenciado Danilo Medina Sánchez, en relación  con la problemática Haitiana y su inminente emigración, ha generado todo tipo de discusiones y sobre todo, infinidad de posiciones que ponen a los dominicanos a un lado u otro de las preferencias hacia el mandatario, mayoritariamente a su favor.

Quienes sobre dimensionan las expresiones del presidente, se van por los extremos y llegan a valorar la pieza, como lo máximo en verdades y aciertos, los que la critican, que no son  ni el 20% de los que se expresan, se van a los extremos de las calificaciones, al negar rotundamente las desigualdades en el trato hacia ellos.

Ni una cosa ni la otro es verdad absoluta, vivimos en una nación que se caracteriza por la xenofilia no por la xenofobia, un país hospitalario en extremo a pesar de que ese mismo pueblo, el Dominicano, ha dicho en su argot popular, jocosamente, que “el dominicano tiene el negro detrás de la oreja”, con lo que hace la negación de la negación. Convive con el Haitiano, tiene diferencias y al mismo tiempo, comparte su servicios, a punto tal, que podemos asegurar que en un 90% de los hogares dominicanos tiene relación directa con ellos, sea en negocios, de compra y ventas directas, como mayorales, ordeñadores, hecha días, ajusteros, constructores (como maestros o ayudantes), amas de llaves, lavanderas, cocineras y hasta como curiosas o curiosos (asesores espirituales), etcétera.

De niño oí una expresión lapidaria que decía, “si ves un blanco y un negro comiendo, ó el blanco le debe al negro ó es del negro la comida”, la cual al través de mi vida no vi  tanto en práctica o si estuvo en práctica lo fue en forma mínima, y a esta altura de la vida, ni siquiera al olor característico de las axilas de ellos en su mayoría, no le vemos rechazo de parte de los dominicanos.

Hemos llegado a los extremos y en los extremos  entendemos nosotros, se tubo que expresar nuestro presidente, con adecuado nacionalismo,  porque consabido está, que nuestro país no logra una equidad social, ni con los propios nacionales Dominicanos, no se le brinda a los mismos, ni  techo, ni  salud, ni  educación, ni tan siquiera de documentación, de manera plena,  porque hemos conocido en momentos, de personas envejecidas,  carecer de cédula de identidad, y la dificultad por nombres con errores o apellidos, son innumerables, por lo que la dificultad para los que llegan o nacen de ellos, no pueden ser la excepción, recordando que de donde vienen, es decir Haití, no le dan  la documentación que  exigen aquí.

En los extremos se han manejado frente a nosotros diversos organismos internacionales, sea por las barbaridades del cuando Trujillo o parte de cuando los doce años de Balaguer, que se han quedado prejuiciado con nuestra nación, a punto tal, que cuando el doctor Balaguer gobernó por 10 años nuestra nación, recibió como país y gobierno, una condena por la muerte de un nacional Haitiano en el municipio de Galván.

Sucedió que a Neiba llegó un inmigrante Haitiano, que por su actitud agresiva quien escribe le llamó el guapo, tenía una gorrita puesta al estilo pedro navaja, una mirada atravesada y desafiante, y alardes de machetero, portando siempre, un machete que blandía y jugueteaba con él, exhibiendo un muñequeo, cual si fuera un espadachín de esos de película china. En una ocasión, llegado a la finca llamada “el Cerro”, de mi padre Néstor Matos, por una leve conversación con Amantido Pérez, dominicano, tuvimos que intervenir, don Néstor Matos y nosotros, ambos con revolver en manos, y fue mucho lo que tuvimos que rogar y amenazar al nacional Haitiano, para que desista de su plan, que era amachetear al Dominicano.

Más adelante, conocí otros altercados similares de parte del mismo, incluyéndonos a nosotros, hasta que se fue a Galván, donde al poco tiempo de estar en acciones bravuconas por aguas de riego, amaneció muy amacheteado y exánime en un callejón.