SAN JUAN: El Granero del Sur, tal como lo conocemos, tiene los días contados. Y de no iniciar un proceso intenso y rápido de reconversión productiva, una expansiva ola de pobreza acrecentada arropará a decenas de miles de pequeños productores.
También perjudicará a los consumidores que por todo el territorio nacional dependen de los bondadosos frutos de las tierras de San Juan.
El Valle de San Juan, bajo las manos laboriosas de 30 mil productores que con sus espaldas al sol cada día labran sus tierras, produce el 51% de las habichuelas negras, el 5% del arroz, el 26% del maíz, el 27% de los guandules, y el 17% de la cebolla.
Pero el reloj corre, y se cumplen los plazos para que entren en vigencia los desmontes arancelarios en el marco de los tratados comerciales firmarlos por República Dominicana con Estados Unidos y Centroamérica, y los rubricados en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
En un informe titulado "Desarrollo Productivo y Competitividad de la Provincia de San Juan", el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Afirma: "El futuro económico de estos productores se agrava, debido al anuncio reciente de la reducción paulatina de los apoyos al arroz y el final del período de desgravación de los bienes sensibles incluidos en la Rectificación Técnica de la Organización Mundial del Comercio en virtud del DR-CAFTA".
A lo largo de su historia, los productores sanjuaneros han labrado la tierra bajo condiciones tan precarias, que les resulta imposible sobrevivir en un ambiente de apertura comercial. Según el informe, el 90% cuenta con un promedio de parcela de tres hectáreas, donde logran una productividad de una tonelada métrica por hectárea, muy por debajo del 1.81 tonelada métrica por hectárea que logra el gran productor en la zona.
"La decisión de los productores de San Juan de invertir en estos cultivos se debe en parte a la existencia de un importante nivel de protección comercial y la canalización de subsidios vía precio", dice el informe.
También perjudicará a los consumidores que por todo el territorio nacional dependen de los bondadosos frutos de las tierras de San Juan.
El Valle de San Juan, bajo las manos laboriosas de 30 mil productores que con sus espaldas al sol cada día labran sus tierras, produce el 51% de las habichuelas negras, el 5% del arroz, el 26% del maíz, el 27% de los guandules, y el 17% de la cebolla.
Pero el reloj corre, y se cumplen los plazos para que entren en vigencia los desmontes arancelarios en el marco de los tratados comerciales firmarlos por República Dominicana con Estados Unidos y Centroamérica, y los rubricados en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
En un informe titulado "Desarrollo Productivo y Competitividad de la Provincia de San Juan", el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Afirma: "El futuro económico de estos productores se agrava, debido al anuncio reciente de la reducción paulatina de los apoyos al arroz y el final del período de desgravación de los bienes sensibles incluidos en la Rectificación Técnica de la Organización Mundial del Comercio en virtud del DR-CAFTA".
A lo largo de su historia, los productores sanjuaneros han labrado la tierra bajo condiciones tan precarias, que les resulta imposible sobrevivir en un ambiente de apertura comercial. Según el informe, el 90% cuenta con un promedio de parcela de tres hectáreas, donde logran una productividad de una tonelada métrica por hectárea, muy por debajo del 1.81 tonelada métrica por hectárea que logra el gran productor en la zona.
"La decisión de los productores de San Juan de invertir en estos cultivos se debe en parte a la existencia de un importante nivel de protección comercial y la canalización de subsidios vía precio", dice el informe.