POR AGUEDA RAMIREZ DE RODRIGUEZ
Para ECOS DEL SUR.
Descendiente de una familia de músicos, cantó con el corazón y en la letra de cada canción puso alma y sentimiento. Fueron sus padres, Don José Alcántara -Josecito- y Doña Isabel Féliz -La Buena-. Acerca de su nacimiento existen dos versiones: una da cuenta de que nació en la entonces sección La Ciénaga de este municipio y que vino a vivir en esta ciudad de Barahona de la mano de su padre quien fue empleado de Don Américo Melo y donde él se desempeñaba como Limpiabotas. La otra cuenta que nació en el Ensanche Jaime Mota No. 14 en esta ciudad de Barahona y que allí se crió.
Según declaraciones de Don Luis Sánchez, Raffo era gago, media lengua, de hablar pausado y, por ser un joven apasionado y lleno de ilusiones, sus amigos lo llamaban “El Soñador”, ya que soñaba con ser un gran artista, destacarse y ser contado entre los triunfadores, también soñaba con triunfar en el amor. Sobre esa realidad de su pensamiento dice mucho su canción titulada “El Soñador”.
A finales de la década de los cincuenta se inició en el canto, dándose a conocer en la ciudad de Nueva York en los años sesenta. Ya en Puerto Rico había obtenido el visto bueno del público boricua por sus actuaciones. Cuenta uno de los familiares cercanos de Raffo que su primera grabación, la canción titulada “Tinieblas”, la realizó acompañado de su primo Manolín Féliz y que casi todas sus canciones las grabó con la orquesta del Maestro puertorriqueño José Meriño.
Otras de sus canciones fueron muy escuchadas en la década de los 60s, popularizadas por la radioemisora Radio Guarachita. “Que no me Hablen de Ella”, “Quisqueya”, y “Nostalgia” son algunas de ellas.
Don Luis Sánchez aseguraba que todas las canciones que interpretó Raffo, exceptuando de La Cama Vacía, fueron de su autoría y que todas son reflejo de sus vivencias, motivo por el cual se destacó, no sólo como intérprete, sino también como compositor. Esta versión la confirma Jhony Rafael Gómez, quien asegura que su padre Ricardo Bienvenido Alcántara Féliz, hermano de Raffo, lo ayudaba en la tarea de componer canciones.
Consideraba el señor Sánchez, al igual que el Maestro Ramón López Ynoa, que la canción que mejor describe la vida de Raffo es la que se titula “Cadena de Tragedias”, en la cual expresa la vicisitudes de su existencia y el hecho de persistir en lograr sus sueños a pesar de las dificultades. Una de tales tragedias ocurrió cuando, residiendo en la ciudad de Nueva York, un automóvil arrebató la vida a su esposa y a uno de sus hijos. Más tarde se trasladó a México tras nuevas nupcias con una mexicana, con quien procreó tres hijos y donde estuvo preso por raptar a una hija.
Deportado desde México hacia Nueva York y desde allí a República Dominicana, comenzó a fallarle la mente. En tales condiciones era visto con frecuencia deambulando por nuestras calles, descalzo y mal vestido, con un saco lleno de papeles viejos sobre uno de sus hombros y los transeúntes se deleitaban escuchando sus canciones, ya que a cambio de 10 ó 50 centavos interpretaba varias de ellas, según nos cuenta su pariente, el también artista Afrani Cuevas.
El pueblo de Barahona manifestó su cariño a Raffo de diversas maneras: nunca lo maltrataron y con frecuencia le daban de comer y lo protegían. Uno de esos gestos generosos en su favor fue la organización de un radio maratón, con cuyo producto fue enviado a la ciudad Capital y recluído en un centro salud mental para su recuperación.
La vida de Raffo finalizó de forma trágica a causa de los golpes recibidos al lanzarse con fines suicidas desde “El Puente de la 17” en la ciudad de Santo Domingo, el 21 de enero del 1985. Velado en Santo Domingo y en esta ciudad, fue sepultado en medio de gran manifestación de dolor por parte de todos los barahoneros que le conocieron y admiraron su arte, mediante cortejo fúnebre acompañado de la Banda Municipal de Música y por sus canciones.

