POR TOMAS AQUINO MENDEZ
Una marquesina es cosa sencilla. Simple cosa, con muy poca importancia política. En cualquier caso, una marquesitna, es una cubierta de formas y materiales diversos, cuya utilidad nos refiere a resguardar, cubrir, proteger.
Se llama marquesina a la entrada de tiendas, teatros, edificios, casas de familia, para guardar el carro, o para la aspiración de la tenencia del mismo, aunque no se tenga.
Refugio del motor, la bicicleta, el triciclo, o cualquier otra forma de transporte. Integrada como parte de un estilo de construcción, la marquesina ha El Sur también existe dice Mario Benedetti al escribir para Joan Manuel Serrat. Y claro que existe y allí vivimos miles de dominicanos y miles de haitianos. Todos requiriendo cada día servicios de agua, transporte, educación, salud, empleos, pero de todos carecemos.
Es que, hasta ahora, los gobiernos que hemos ayudado a llegar hasta el Palacio Nacional, poco les ha importado lo que necesitamos los hombres y mujeres del Sur. Vienen en campaña y prometen de todo. Si ganan, vuelven a inaugurar alguna pequeña escuela y ratifican sus promesas. Se van los cuatro años de gestión y el Sur sigue esperando atención.
La semana pasada el periodista Benny Rodriguez, representante de este diario en esa zona publicó una radiografía de la estructura hospitalaria de la región. El drama invita a llorar por quienes acuden a esos centros en busca de salud. Dice Benny que allí falta de todo, incluyendo, claro está, especialistas en diferentes áreas de la salud. Pero abundan las salas de internamiento sucias, sin climatización, baños inservibles, mal olientes y camas con 3 y 5 pacientes. Considera él, que lo que corresponde es declararlos en “estado de emergencia” debido a la incapacidad para satisfacer los servicios requeridos.
Es que el sistema sanitario de la Región IV de salud arrastra una gran deficiencia desde hace muchos, pero muchos años, porque el Sur nunca ha sido tomado seriamente en cuenta. Cuando hay protestas, envían una comisión que promete de todo yÖse olvidan de todo al salir. Tal vez piensan que no merecemos mejores hospitalarias, debido a que la pobreza de la zona es tal, que aunque nos atiendan en los hospitales, no tendremos dinero para adquirir los medicamentos. Y, hasta tienen razón, aunque el compromiso del Estado es proporcionar salud y educación gratuita a los dominicanos pobres.
No es solo levantar un edificio y enviar tres enfermeras y dos médicos, sino dotarlos de todo lo necesario y los medicamentos imprescindibles. Pero, aun tenemos voz para reclamar y lo seguiremos haciendo, por Monte Grande, por mejores hospitales y clínicas, mejores carreteras, mas apoyo a la producción y mas inversión para impulsar el desarrollo turístico. Porque, como dice Benedetti vivamos en un “sur sometido, dominado, hambriento, cuyo capital es la ´esperanza duraª, la ´fe veteranaª, pero sobre todo la solidaridad, la comunión con la naturaleza, el sentimiento de fraternidad”. No callaremos.
Se llama marquesina a la entrada de tiendas, teatros, edificios, casas de familia, para guardar el carro, o para la aspiración de la tenencia del mismo, aunque no se tenga.
Refugio del motor, la bicicleta, el triciclo, o cualquier otra forma de transporte. Integrada como parte de un estilo de construcción, la marquesina ha El Sur también existe dice Mario Benedetti al escribir para Joan Manuel Serrat. Y claro que existe y allí vivimos miles de dominicanos y miles de haitianos. Todos requiriendo cada día servicios de agua, transporte, educación, salud, empleos, pero de todos carecemos.
Es que, hasta ahora, los gobiernos que hemos ayudado a llegar hasta el Palacio Nacional, poco les ha importado lo que necesitamos los hombres y mujeres del Sur. Vienen en campaña y prometen de todo. Si ganan, vuelven a inaugurar alguna pequeña escuela y ratifican sus promesas. Se van los cuatro años de gestión y el Sur sigue esperando atención.
La semana pasada el periodista Benny Rodriguez, representante de este diario en esa zona publicó una radiografía de la estructura hospitalaria de la región. El drama invita a llorar por quienes acuden a esos centros en busca de salud. Dice Benny que allí falta de todo, incluyendo, claro está, especialistas en diferentes áreas de la salud. Pero abundan las salas de internamiento sucias, sin climatización, baños inservibles, mal olientes y camas con 3 y 5 pacientes. Considera él, que lo que corresponde es declararlos en “estado de emergencia” debido a la incapacidad para satisfacer los servicios requeridos.
Es que el sistema sanitario de la Región IV de salud arrastra una gran deficiencia desde hace muchos, pero muchos años, porque el Sur nunca ha sido tomado seriamente en cuenta. Cuando hay protestas, envían una comisión que promete de todo yÖse olvidan de todo al salir. Tal vez piensan que no merecemos mejores hospitalarias, debido a que la pobreza de la zona es tal, que aunque nos atiendan en los hospitales, no tendremos dinero para adquirir los medicamentos. Y, hasta tienen razón, aunque el compromiso del Estado es proporcionar salud y educación gratuita a los dominicanos pobres.
No es solo levantar un edificio y enviar tres enfermeras y dos médicos, sino dotarlos de todo lo necesario y los medicamentos imprescindibles. Pero, aun tenemos voz para reclamar y lo seguiremos haciendo, por Monte Grande, por mejores hospitales y clínicas, mejores carreteras, mas apoyo a la producción y mas inversión para impulsar el desarrollo turístico. Porque, como dice Benedetti vivamos en un “sur sometido, dominado, hambriento, cuyo capital es la ´esperanza duraª, la ´fe veteranaª, pero sobre todo la solidaridad, la comunión con la naturaleza, el sentimiento de fraternidad”. No callaremos.
