NEIBA.- Los comerciantes de aquí volvieron a cerrar sus negocios para obligar al gobierno a que deje sin efecto la instalación de la impresora fiscal y el aumento al Impuesto Transferencia e importación de Bienes industrializados (ITBIS) a productos de la canasta familiar.
Atendiendo el llamado de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), los vendedores de Neyba y otros municipios de la Provincia Bahoruco, decidieron paralizar sus actividades con la que pretenden sentar en la mesa del dialogo al Presidente Danilo Medina a fin de lograr sus demandas.
Se estima que entre un 85 al 90 % de los establecimientos comerciales están cerrados, una cantidad menos que los que se abstuvieron en funcionar durante el llamado a paro del mes pasado, donde ni siquiera las estaciones gasolineras mantuvieron sus servicios, contrario a esta vez.
Hoy día de mercado, la presencia de clientes y vendedores ambulantes está reducida en esta ciudad y los establecimientos comerciales que se mantiene abiertos son pequeños, incluyendo un negocio chino, los mismos que apoyaron el anterior paro.
“Abrí solo para despachar una comida a unos trabajadores pero voy cerrar seguido”, dijo Tony Valenzuela, cuyo colmado está ubicado en el centro del mercado público. De igual formna, las granjas de pollos se mantienen despachando al reducido público.
Para justificar el paro nacional convocado por la FDC, el comerciante Miguel Lama, dijo que en Neyba solo dos o tres comerciantes exhiben crecimiento porque la mayoría se ha ido al quiebra debido a las cargas impositivas.
“En Estados Unidos los impuestos se pagan a final de año y cuando hay crisis se exoneran pero aquí se lo cobran desde que tu compra las mercancías y nadie responde por las dificultades del comercio”, dijo.
Atendiendo el llamado de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), los vendedores de Neyba y otros municipios de la Provincia Bahoruco, decidieron paralizar sus actividades con la que pretenden sentar en la mesa del dialogo al Presidente Danilo Medina a fin de lograr sus demandas.
Se estima que entre un 85 al 90 % de los establecimientos comerciales están cerrados, una cantidad menos que los que se abstuvieron en funcionar durante el llamado a paro del mes pasado, donde ni siquiera las estaciones gasolineras mantuvieron sus servicios, contrario a esta vez.
Hoy día de mercado, la presencia de clientes y vendedores ambulantes está reducida en esta ciudad y los establecimientos comerciales que se mantiene abiertos son pequeños, incluyendo un negocio chino, los mismos que apoyaron el anterior paro.
“Abrí solo para despachar una comida a unos trabajadores pero voy cerrar seguido”, dijo Tony Valenzuela, cuyo colmado está ubicado en el centro del mercado público. De igual formna, las granjas de pollos se mantienen despachando al reducido público.
Para justificar el paro nacional convocado por la FDC, el comerciante Miguel Lama, dijo que en Neyba solo dos o tres comerciantes exhiben crecimiento porque la mayoría se ha ido al quiebra debido a las cargas impositivas.
“En Estados Unidos los impuestos se pagan a final de año y cuando hay crisis se exoneran pero aquí se lo cobran desde que tu compra las mercancías y nadie responde por las dificultades del comercio”, dijo.
