Por FELIX BETANCES
Para Ecos del Sur.
La campaña política del 2012 selló una situación que hasta ahora luce insalvable dentro de la organización política que en cierto tiempo llegara a ser la gran esperanza y que contó la admiración de muchos dominicanos y dominicanas.
El afán de poder cegó a Hipólito Mejía quien se vio rehabilitado, mediante el Pacto de las corbatas azules, firmado por el hasta entonces posible candidato de su partido, Miguel Vargas Maldonado, ya que la Constitución establecía una condición de “Nunca Jamás”, que le impedía volver a aspirar a la presidencia de la República, después de haber ejercido el poder.
Hipólito Mejía se dejó convencer de un grupo de alacranes quienes enquistados en el llamado PPH, le hicieron creer que solo El, podría granarle las elecciones al serpentino candidato del Partido de la Liberación Dominicana Leonel Fernández Reyna.
La insensatez y el maltrato infringidos a Miguel Vargas, lo llevaron a la inacción dentro de una gran desilusión política, llegando esto al colmo de que al mismo, se le atribuyó la pérdida de las elecciones nacionales.
A partir de esos acontecimientos, se originó dentro del PRD una especie de división interna con acusaciones y contra acusaciones, llegando a tener como resultado, la expulsión de Hipólito Mejía, Orlando Jorge Mera, Abraham Bautista Alcántara y Geanilda Vásquez, entre otros líderes de la organización.
Este grupo de dirigentes se ha mantenido atrincherado, reclamando los que entienden son sus derechos, sin embargo; conocen muy bien que la razón hasta el momento, le ha sido concedida a Miguel Vargas y su otro grupo, otorgada por el Tribunal Superior Electoral de la República Dominicana.
En todo este berenjenal, existen dos posibilidades alternantes que son: No. 1, Quedarse fuera del partido o en consecuencia, formar tienda aparte como en ocasiones ha sido planteado y No.2, Reflexionar fríamente y pedir una especie de “PERDON PUBLICO”, a fin de que les exonere de las cargas que ocasionaron dichas expulsiones, olvidándose de todo lo demás. En esto hemos sido reiterativos.
Creemos que es ésta la opción por la que debe decidirse ese grupo, para que puedan así retornar a la organización y luego dentro de ella, buscar los espacios de participación y así recuperar el terreno perdido. Es obvio que para hacer esto, hay que tener una muy alta inteligencia política, cosa ésta que hasta ahora, ha estado ausente.
Para Ecos del Sur.
La campaña política del 2012 selló una situación que hasta ahora luce insalvable dentro de la organización política que en cierto tiempo llegara a ser la gran esperanza y que contó la admiración de muchos dominicanos y dominicanas.
El afán de poder cegó a Hipólito Mejía quien se vio rehabilitado, mediante el Pacto de las corbatas azules, firmado por el hasta entonces posible candidato de su partido, Miguel Vargas Maldonado, ya que la Constitución establecía una condición de “Nunca Jamás”, que le impedía volver a aspirar a la presidencia de la República, después de haber ejercido el poder.
Hipólito Mejía se dejó convencer de un grupo de alacranes quienes enquistados en el llamado PPH, le hicieron creer que solo El, podría granarle las elecciones al serpentino candidato del Partido de la Liberación Dominicana Leonel Fernández Reyna.
La insensatez y el maltrato infringidos a Miguel Vargas, lo llevaron a la inacción dentro de una gran desilusión política, llegando esto al colmo de que al mismo, se le atribuyó la pérdida de las elecciones nacionales.
A partir de esos acontecimientos, se originó dentro del PRD una especie de división interna con acusaciones y contra acusaciones, llegando a tener como resultado, la expulsión de Hipólito Mejía, Orlando Jorge Mera, Abraham Bautista Alcántara y Geanilda Vásquez, entre otros líderes de la organización.
Este grupo de dirigentes se ha mantenido atrincherado, reclamando los que entienden son sus derechos, sin embargo; conocen muy bien que la razón hasta el momento, le ha sido concedida a Miguel Vargas y su otro grupo, otorgada por el Tribunal Superior Electoral de la República Dominicana.
En todo este berenjenal, existen dos posibilidades alternantes que son: No. 1, Quedarse fuera del partido o en consecuencia, formar tienda aparte como en ocasiones ha sido planteado y No.2, Reflexionar fríamente y pedir una especie de “PERDON PUBLICO”, a fin de que les exonere de las cargas que ocasionaron dichas expulsiones, olvidándose de todo lo demás. En esto hemos sido reiterativos.
Creemos que es ésta la opción por la que debe decidirse ese grupo, para que puedan así retornar a la organización y luego dentro de ella, buscar los espacios de participación y así recuperar el terreno perdido. Es obvio que para hacer esto, hay que tener una muy alta inteligencia política, cosa ésta que hasta ahora, ha estado ausente.
Ojalá y que reflexionen y se acojan a esta alternativa, en procura de recomponer esa importante fuerza política que mucha falta hace al equilibrio democrático del país.
En caso contrario, sería estúpido y falta de visión, estar reclamando la unidad del PRD, estando de por medio la situación de todos conocida y por el otro lado, la otra parte, durmiendo su siesta con plena tranquilidad.
¡Reflexionen señores, pidan un perdón público y retornen a ocupar el sitial que les corresponde!. Bueno, creo que aun tienen tiempo.
