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viernes, 7 de febrero de 2014

OPINION: Lo que el lago se llevó…

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POR JOSE ANTONIO MATOS
Para ECOS DEL SUR.

En la  corrida mortífera de las inundaciones del Yaque del Sur, el río San Juan y sus afluentes, que llegan a la hoya del lago Enriquillo, acrecentando el volumen de éste y llevándolo a engullirse hasta ahora, en los últimos siete años, alrededor de 200 kilómetros cuadrados de terrenos de casi toda vocación.

En sus 22 metros de crecida vertical, experimentada por el lago Enriquillo, desde la llegada a nuestro país de las tormentas Olga, Noel y las siguientes, son muchos los agricultores que a lo largo y ancho del área que circunda al lago Enriquillo, han perdido sus medios de vida y manera de serle útil a su patria, aportando con su esfuerzo el producto sacado a la tierra.

Uno de esos ejemplos es el señor Rigoberto Cuevas, hombre consagrado a la sociedad, con más de setenta años  de vida, sigue dando sus mayores esfuerzos a la sociedad al través de sus labores agrícolas y familiares. A pesar de que las aguas del lago Enriquillo ya le privaron de un hato contentivo de alrededor de diez vacas y una producción importante de plátanos, con los que lograba entradas mensuales suficientes para levantar su familia, sigue trabajando en las que le queda sin inundar.

Una porción de terrenos, ascendentes a 20 taeas, calificadas por ellos, los agricultores, de malas, están en estos momentos, a 400 metros al norte del lago Enriquillo, en el lugar llamado “los magos”, que queda a su vez, al sur del poblado de los Ríos, en esta provincia, sembrada de limón, guineos y algunos rubros más, entre ellos, ñame.

Nos cuenta don Rigoberto que de una planta de ese rubro (Discorea Alata), en un mes lleva extraídas 150.5 libras, detalladas de la manera siguiente: 1.- 34 libras; 2.- 18 libras; 3.- 13 libas; 4.- 63 libras y la última que extrajo, ayer, 22.5 libras, con lo que totaliza las más de 150 libras y en la mata queda cerca de la mitad, por lo menos en volumen visual.

Este producto, de gran valor alimenticio, parte de una variada gama, es de tradición en los alrededores del lago Enriquillo, donde  hemos conocido por  Duvergé,  el Ñame morado, muy buscado por la gente, por su aporte alimenticio y de suculenta condición al ser combinado con el bacalao, pero diezmado en su producción por las inundaciones del lago y el aumento, por exceso de humedad de los hongos y enfermedades.

Participamos en la extracción de ayer,  la cual fotografiamos, porque tanto nosotros, como agricultores que se lo comunicamos, mostrábamos dudas, por encontrarlo grandioso, pero al ver lo de ayer, entendimos agradable compartirlo con quienes nos hacen el honor de leer nuestras escrituras, y nos hagamos la idea de cuanto se está perdiendo bajo las inundaciones innecesarias del lago Enriquillo.