SANTO DOMINGO: La Izquierda Revolucionaria (IR) dijo que las dos cúpulas en que se ha dividido Partido Revolucionario Dominicano (PRD),constituyendo una facción minoritaria al servicio de Leonel Fernández y del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y otra mayoritaria encabezada por Hipólito Mejía y “la claque que lo acompañó durante su desastroso gobierno”, no contarán con el apoyo del movimiento.
El grupo izquierdista considera que ambas son neoliberales, partícipes de la corrupción y del clientelismo, responsables de las privatizaciones y de los contratos onerosos y destructivos con las corporaciones mineras y energéticas.
Además, auspiciadoras de la impunidad de los delitos de Estado (incluidos los narco-delitos), promotoras de paquetazos tributarios empobrecedores, subordinadas a los designios de Estados Unidos y de la lumpen burguesía dependiente dominicana.
En un documento remitido a este medio, explica que una de las facciones del PLD fue comprada por la cúpula del PLD (la de Miguel Vargas) y forma parte del régimen político bajo control de ese partido; mientras la otra (la que encabeza Hipólito) está entrampada por él y aspira a recuperarse para hacer cosas parecidas.
El grupo izquierdista considera que ambas son neoliberales, partícipes de la corrupción y del clientelismo, responsables de las privatizaciones y de los contratos onerosos y destructivos con las corporaciones mineras y energéticas.
Además, auspiciadoras de la impunidad de los delitos de Estado (incluidos los narco-delitos), promotoras de paquetazos tributarios empobrecedores, subordinadas a los designios de Estados Unidos y de la lumpen burguesía dependiente dominicana.
En un documento remitido a este medio, explica que una de las facciones del PLD fue comprada por la cúpula del PLD (la de Miguel Vargas) y forma parte del régimen político bajo control de ese partido; mientras la otra (la que encabeza Hipólito) está entrampada por él y aspira a recuperarse para hacer cosas parecidas.
“Se trata de una falsa oposición, de uno de los componentes de un bipartismo tradicional decadente y en crisis terminal, que además está nuevamente dividido entre los que quieren ir a la Convención pro-oficialista y los que no”.
