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viernes, 28 de marzo de 2014

OPINION: Diputado de ultramar

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POR BENY PICHARDO

Un diputado de Ultramar, no ha sido más que un experimento político trayendo al traste grandes gastos a la económica del gobierno dominicano. 
 
En el caso específicamente de España, es una figura política carente de jurisdicción parlamentaria.
 
Es una figura política no reconocida en el parlamento europeo como un funcionario que pueda representar a un sector.
 
A la verdad, es que un funcionario o diputado de ultramar le quita la responsabilidad administrativa que tiene la embajada, la cual ya tiene un delegado político asignado y pagado quien tiene obligaciones y deberes de trabajar todo el concepto y acuerdos políticos realizados por el país dominicano en España, y toda Europa de la política dominicana y aplicarla al colectivo.
 
Un diputado de ultramar, no es más que una figura que bien solo viene a beneficiar a un sector político, a un grupito, creando al muy parecido a una estructura de VIP, donde un sector o grupo son los beneficiados.
 
Ellos, como cualquier otro político de nuestro patio, saben contar cuentos de hadas y tomarle el pelo al pueblo.
 
Los dominicanos residentes fuera del país tienen siete de esos flamantes funcionarios congresuales, llamados diputados de Ultramar:
 
Rubén Luna (PRD), Aldelis Olivares (PRD), José Morel (PRD), Aurelio Moscat (PRD), Alfredo Rodríguez (PLD), Marcos Cross (PLD) y Levis Suriel Gómez (PLD), distribuidos entre Estados Unidos, Puerto Rico, Canadá y España.
 
El salario de un diputado de Ultramar es 330,974 pesos mensual.
 
Una simple operación matemática nos dice que en los 20 meses que llevan los siete diputados de Ultramar ejerciendo tal función han recibido RD$79, 433,760.
 
Es decir, casi ochenta millones de pesos por su “servicio” a la diáspora dominicana