BARAHONA.- La región Sur, y en especial la comunidad de Sabana Yegua, experimenta una crisis de agua causada por la sequía que desde hace aproximadamente dos meses azota la zona afectando los terrenos agrícolas y sus productores.
La presa de Sabana Yegua, que tiene como fuente de abastecimiento los caudales de los ríos Yaque del Sur y Las Cuevas, se preparaba desde hace 2 años para una reparación de las compuertas de fondo, proceso que fue pospuesto en varias ocasiones porque para hacerlo se necesitaba desaguarla y se debía esperar el momento propicio para hacerlo sin afectar a los agricultores.
A inicios de este año el Estado planificó la reparación, para el próximo 15 de abril. Pero la llegada de una sequía obligó a postergar el desagüe. A la fecha, la cantidad de agua que contiene la presa se encuentra en niveles muy bajos, por lo que el preciado líquido debe ser racionado entre los parceleros y en algunas zonas escasea.
Actualmente, la entrada de agua a la presa es de 3 metros cúbicos por segundo, con una demanda de salida de 14 metros cúbicos por segundo.
Existen alrededor de 3, 000 agricultores que se ven afectados por esta situación. Una respuesta al problema es el uso del agua de los pozos subterráneos, pero estos necesitan de bombas eléctricas para extraer el líquido. Sin embargo, la cantidad de horas de luz suministradas por la Empresa Distribuidora de Electricidad del Sur (Edesur) es muy precaria, con apenas tandas de luz de cinco a seis horas en promedio, según agricultores y moradores de la zona.
La solución a esta problemática puede ser vista desde distintas vertientes. Se necesita la creación de nuevos pozos, dotar de bombas eléctricas a los que no tienen y darle mayor cantidad de energía a los pozos en funcionamiento.
La zona cuenta con 80 bombas eléctricas que extraen el agua de los pozos subterráneos, de estas, sólo de 40 a 45 están funcionando.
Más energía, significa más agua que llegaría a las distintas parcelas que cuentan con pozos. Si se duplican las horas de luz se palearía la sequía en un 20%.
Algunos medianos y pequeños agricultores continúan sembrando sus rubros, a pesar de las advertencias de las autoridades de que el suministro de agua se está priorizando para los parceleros que tienen sus productos ya crecidos.
La presa de Sabana Yegua, que tiene como fuente de abastecimiento los caudales de los ríos Yaque del Sur y Las Cuevas, se preparaba desde hace 2 años para una reparación de las compuertas de fondo, proceso que fue pospuesto en varias ocasiones porque para hacerlo se necesitaba desaguarla y se debía esperar el momento propicio para hacerlo sin afectar a los agricultores.
A inicios de este año el Estado planificó la reparación, para el próximo 15 de abril. Pero la llegada de una sequía obligó a postergar el desagüe. A la fecha, la cantidad de agua que contiene la presa se encuentra en niveles muy bajos, por lo que el preciado líquido debe ser racionado entre los parceleros y en algunas zonas escasea.
Actualmente, la entrada de agua a la presa es de 3 metros cúbicos por segundo, con una demanda de salida de 14 metros cúbicos por segundo.
Existen alrededor de 3, 000 agricultores que se ven afectados por esta situación. Una respuesta al problema es el uso del agua de los pozos subterráneos, pero estos necesitan de bombas eléctricas para extraer el líquido. Sin embargo, la cantidad de horas de luz suministradas por la Empresa Distribuidora de Electricidad del Sur (Edesur) es muy precaria, con apenas tandas de luz de cinco a seis horas en promedio, según agricultores y moradores de la zona.
La solución a esta problemática puede ser vista desde distintas vertientes. Se necesita la creación de nuevos pozos, dotar de bombas eléctricas a los que no tienen y darle mayor cantidad de energía a los pozos en funcionamiento.
La zona cuenta con 80 bombas eléctricas que extraen el agua de los pozos subterráneos, de estas, sólo de 40 a 45 están funcionando.
Más energía, significa más agua que llegaría a las distintas parcelas que cuentan con pozos. Si se duplican las horas de luz se palearía la sequía en un 20%.
Algunos medianos y pequeños agricultores continúan sembrando sus rubros, a pesar de las advertencias de las autoridades de que el suministro de agua se está priorizando para los parceleros que tienen sus productos ya crecidos.
