POR EDGAR AUGUSTO FELIZ MENDEZ
Para ECOS DEL SUR-
Me contaba mi finado padre Augusto Feliz Matos, algunas anécdotas del Presidente Joaquín Balaguer, me dice, que siendo él Senador y Presidente del Senado de la República, en visita a Palacio Nacional en compañía de varios dirigentes Reformista y altos Funcionarios del Gobierno, todos por cierto Barahoneros, después de conversar un rato dice Balaguer: "Don Augusto y otra vez Feliz Matos; les voy a enviar a vivir para Barahona, diez (10) o doce (12) mocanos para que desarrollen esa provincia, porque los mocanos son emprendedores, trabajadores y sobre todo, los mocanos son muy unidos", que les parece hermanos barahoneros, sobre todo "UNIDOS".
De lo anterior traigo a colación el tema de la discusión sobre la restauración, demolición, reparación, acondicionamiento, como se le quiera llamar a los trabajos que se realizan en el Parque Central Don Luis E. Del Monte de la ciudad de Barahona, esto lo hago, después de participar como abogado de los tribunales de la República, en la audiencia celebrada el día de ayer por ante la Primera Sala de la Cámara Civil, Comercial y de Trabajo del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Barahona, en representación del Ayuntamiento Municipal de Barahona.
Cuando algunos colegas, amigos y compañeros me vieron llegar al tribunal, entrar a la sala de audiencias y preguntar en que número del rol se encontraba la demanda en amparo intentada por algunos amigos y miembros de la familia Del Monte, entre ellos mi respetado y querido amigo Enriquillo Cuello, continuador jurídico de Don Luis; me preguntaron que no puede ser que yo vaya a defender al Ayuntamiento para que derribe la glorieta del Parque Central; le respondí a mis dilectos amigos Bienvenido Matos Pérez, David Vólquez, Gabriel y Máximo, entre otros y en presencia de Enriquillo, reitero, les respondí, que precisamente por eso estaba aquí.
Cuando digo, que precisamente por eso estoy aquí, es, porque acostumbro, a que, cuando asumo un caso, el cliente tiene que decirme la verdad, en cuanto a eso, conversé al respecto con el Alcalde Municipal el Dr. Noel Octavio Suberví Nin, con quien me unen lasos de afecto y cariño con él y su familia, cuando le pedí que me diera su parecer al respecto, o sea, su opinión sincera sobre la demolición de la glorieta, y por eso escribo aquí; Tavito me respondió y yo mirándole los ojos fijamente, me dijo, Edgar tu eres mi hermano, yo no te puedo hablar mentira, tu me conoces, yo haré lo que sea correcto y beneficie a mi pueblo, si la glorieta está en condiciones de continuar para que la vamos a demoler.
