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jueves, 3 de abril de 2014

OPINION: Del choque nace la luz.

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POR JOSE A. MATOS PEÑA
Para ECOS DEL SUR

Es un viejo proverbio de la sabiduría popular y de la ciencia también, aplicable permanentemente a hechos cotidianos y de la política, donde tiene más cobertura de visualización.

En la política dominicana, por ejemplo,  el caso PRD, en su última y grave etapa, encabezada por el ingeniero Miguel Octavio Vargas Maldonado, a decir de un hermano nuestro, “el Klaus Kinski” de la política dominicana, por su escasa sonrisa ó nula,  ha llegado a su clímax, descartando a simple vista  a ese partido, como opción de poder en los próximos comicios, es  el mejor ejemplo. Lo es, porque cerradas todas las posibilidades de recomposición y sobre todo por las imposibilidades del momento, de arrancar de manos de Miguel y de garras de Leonel la franquicia perredeísta.

Ese es el choque y ahí viene la luz, ¿Cuál es la luz?, OH, la convergencia ó como se llame al final, viene a ser la oportunidad de los sectores no peledeistas de reconformar el poder dominicano en todas sus expresiones, desde las salas capitulares, las alcaldías, diputaciones, senadurías y poderes dependientes de los electivos.

Con un mínimo de inteligencia, llega el momento de que la izquierda, los movimientos sociales y partidos minoritarios, con las figuras descollantes de la sociedad lleguen a ocupar espacios de poder y decisiones junto a un sector supernumerario del PRD, desplazado por Miguel, que aportando la candidatura presidencial y un gran acuerdo por escrito de ejecución de gobierno, puede cambiar el rumbo de un país que iría rumbo a una desagradable dictadura de partido y probable dinastía del León.

Es la democracia y el destino del pueblo dominicano lo que está en juego, las dilatadas gestiones gubernamentales crean fricciones de consecuencias impredecibles, y el PLD, 12 años corridos de mandato y 16 para el 2016 y 16 en total en los últimos 20 años, con un presidente de la republica dotado de las mayores aceptaciones de la población, no así, necesariamente de los votos, además de que de seguro no se prepostulará, lo cual de hacerlo, le haría a él y  al pueblo, más mal que bien (lo de la prohibición constitucional ya no cuenta en este país), necesita que sus ciudadanos mediten sobre las consecuencias.

Los sectores populares, los frentes de masas, los partidos minoritarios que no tengan amarras con este continuismo, las figuras nacionales como Hatuey Decamps, y las escisiones que se ven venir de diferentes sectores, tienen que sentarse a unificar un frente electoral dotado de calidades humanas en cada puesto electoral, los cuales tienen que ser refrendados por un estudio de mercado electoral en cada caso, no por reparticiones puras y simples, sectores minoritarios sanos, ¡ahora o nunca!.