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martes, 8 de abril de 2014

OPINION: La patria no se vende y no se entrega

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POR PRAEDE OLIVERO FELIZ
Para ECOS DEL SUR

Como judas  frente a Cristo conforme cuenta la literatura cristiana, actúan algunas de nuestras autoridades y algunos ciudadanos, cuando se trata de la patria y sus                                                    asuntos.

Unos por su buena fe sorprendida, o por su ingenuidad inadmisible, otros por sus complejos de Guacanagarix, o por  prebendas, quieren seguir cambiando nuestro oro, nuestras riquezas morales y materiales por espejitos, al poder extranjero.

Nunca han reparado en el exterminio  de nuestros indios, de  nuestros africanos, ni mucho menos en la resistencia y lucha del cacique Enriquillo, en la Sierra de Bahoruco, ni de Lemba en nuestros territorios del sur.

Pocas veces o nunca han pensado en la Independencia Efímera proclamada por José Núñez de Cáceres, en la Independencia Nacional encabezada por Duarte, Sánchez, Mella y demás trinitarios.

Menos se han detenido a ver el valor de la Restauración de la Independencia de la Republica, ni de su líder el General Gregorio Luperón.

Jamás han pensado que hemos peleado contra potencias poderosas y las hemos derrotado con valor y orgullo para forjar nuestros valores, nuestra nacionalidad, nuestra Independencia y Soberanía Nacional.

 No han sido capaces de entender nuestra lucha patria frente a la invasión yankee del 1916 y del 1965, primero para apoderarse de nuestras aduanas y después disque para salvar vidas, cuando lo que hicieron fue destruir vidas nuestras y de ellos; Tampoco valoran la magnitud del heroísmo de Francisco Alberto Caamaño Deñó al frente de un pueblo que con las armas, con piedras, palos y como dijo el poeta: “con el pecho desnudo y descubierto, aplastó tanques, desafió Cañones”.

Jamás tendrán un corazón digno de entender el porqué de las expediciones contra Trujillo de los años 1947, 1949 y 1959 en las cuales se entrelazan los pensamientos de Juan Bosch y de Fidel Castro, soldado jovenzuelo en la cubierta de un barco, al mando de Bosch, para venir a liberar nuestra patria.

Y si acaso razonan, debían explicarse la presencia de Hostos, Betances, Martí, Fidel, Chávez y otros luchadores por la libertad de América en nuestra patria.

O porque en el 16, en el 47, el 49, el 59 y el 1965, etc., luchan y mueren por nuestra patria los haitianos, venezolanos, cubanos, americanos en general y hasta italianos y otros europeos.

Y no me vengan a decir que eso es historia, que son cosas del pasado, porque los peligros de nuestra  patria aún están latentes, botas  extranjeras pisan nuestro suelo, mientras entregan complacientes nuestra soberanía, olvidando que la patria no se vende y no se entrega.