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martes, 13 de mayo de 2014

DESDE LAS GRADAS DEL SUR: El 4% y la cultura exhibicionista en la “Feria del Libro”

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POR FREDY PEREZ ESPINOSA 
Para ECOS DEL SUR.

La chercha de la “Feria del Libro” de este año pasó sin pena ni gloria y en tan sólo 18 días se echaron al horno decenas de millones de pesos, ante la mirada atónita de los que todavía nos quedan dos dedos de frente. Para que se tenga una idea clara de lo que estoy expresando, en la construcción de la réplica del edificio del Ministerio de Educación, de acuerdo a lo externado por las autoridades de ese ministerio, se gastó la suma, nada más y nada menos, de 18.5 millones de pesos.

Cada vez que observo este tipo de comportamiento en autoridades que están llamadas a salvaguardar y garantizar que los recursos públicos se inviertan adecuadamente, recuerdo un refrán muy popular de nuestro País que dice: “A lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta”.

Lo que no nos damos cuenta los dominicanos y dominicanas es que en desfiles, festividades, operativos, carnavales, inauguraciones, Brillante Navidad, ferias, publicidad, habichuelas con dulce, canastas y demás tonterías, gastamos al año miles de millones de pesos, que mucha falta nos hacen para ofertar una educación de mejor calidad y así formar a una población que sepa, por lo menos, distinguir entre la luz roja y la verde de los semáforos, lo mismo que saber donde se coloca la basura.

Soy del criterio de que hay que afinar la calidad del gasto en educación, ya que los recursos consignados en el Presupuesto Nacional no pueden ser lanzados al aire para que el viento se los lleve, como se hizo en esta ocasión en la “Feria del Libro”.  No, los recursos de nuestro País hay que invertirlos, no gastarlos alegremente, pues, la cultura exhibicionista y propagandista tiene que ser erradicada, ya que pone ebrios a algunas personas, que no han terminado de entender cual es su verdadera misión como ser humano en esta sociedad.

Sólo por curiosidad quisiera saber cuántos millones de pesos se gastaron, no que se invirtieron, que es otra cosa, en la “Feria del Libro”. Los ministerios de educación y de cultura, como organizadores de este evento, deberían ofrecer este dato a la población para saber cuánto  le costó a los bolsillos de los dominicanos y dominicanas esta francachela.

Estoy totalmente de acuerdo con la celebración de la Feria del Libro y con todos los eventos de carácter científico que celebren en este País, lo que no concebimos es que se lleve a  niños y niñas a pasar trabajo, procedentes de pueblos muy apartados del Distrito Nacional, sin un objetivo claro y especifico, sólo  para que hagan bulto y satisfacer  los criterios, erróneos por cierto,  de sus organizadores. 

Tengo entendido que una Feria del Libro es algo diferente a lo que se presenta en RD, pues, acá nos centramos en que asista mucho público, no importa su cualificación,  y de que a los libreros les vaya bien.  Es cierto que se presentan charlas, conferencias y otros eventos interesantes, sin embargo, el verdadero sentido de una feria del libro no debe ser similar a una actividad carnavalesca infantil cualquiera.

El caos y desorden fue lo que se pudo observar en esta versión de la “Feria del Libro”, lo mismo que la inclinación de gastar, a como dé lugar, parte del 4% del PIB que ha sido presupuestado este año para el Ministerio de Educación.

Considero, que en vez de gastar estas cuantiosas sumas en cosas sin sentido y vanales, como la réplica del edificio del Ministerio de Educación, pensemos en los laboratorios de ciencias, idiomas, informática, y otros, que se necesitan en los niveles básico y medio de nuestras escuelas y liceos, donde en la mayoría de los casos los alumnos sólo han visto una célula en los libros y no conocen el microscopio.

Este instrumento tan útil para la investigación,  inventado, de acuerdo a muchos estudiosos del tema, por el holandés Zacharías Janssen en el año 1590 y modificado por el inglés  Robert Hooke, quien fue el primero en observar la estructura celular, en el año 1665, todavía no ha llegado a muchas aulas de las escuelas en la RD y el Ministerio de Educación invierte la friolera de 18.5 millones de pesos en algo, sin ninguna utilidad, que  tuvo  que ser desmontado a la carrera para evadir los cuestionamientos de que era objeto.  

Les invito a leer un artículo publicado en el periódico Listín Diario, de fecha 11 de mayo de este año, en la sección The New York Time Internacional Weekly, página 6, del periodista John Markoff, titulado: ¿Qué pasaría si cada niño tuviera un microscopio?

Pienso, que si las autoridades del Ministerio de Educación hubiesen hecho conciencia de lo que se expresa en este artículo, se tendrían que preguntar: ¿Qué pasaría si cada escuela de este País tuviera, por lo menos, un microscopio?
 
El autor es Licenciado en Educación de la UASD
Para contactos: elegidoprimero@hotmail.com