POR SANTO SALVADOR CUEVAS
Para ECOS DEL SUR
La aprobación de un 4% para la educación, tan pronto "se montó en el palo" el presente gobierno, no sólo constituyó una respuesta atinada e impostergable a las demandas sociales que habían copado ya la prensa y opinión pública nacionales; más que un acontecimiento noble y de razonamiento justo, el hecho debe ubicarse también en una visión que va más allá del inmediatismo, que se articula a una concepción transformadora y de largo alcance, de objetivos a los que no se puede llegar sin los recursos que emanan del 4% para la educación y sin una visión integradora y aglutinante, como parte de un proceso educativo cuyos protagonistas esenciales son las grandes masas o fuerzas vivas de la nación.
No fue casual ese grito del presidente Lic. Danilo Medina, que hiciera de cara a la nación, en donde, con pocas palabras lo dijo todo: "..la educación es la otra cara de la libertad", y, sin que pretendamos caer en politiquería barata, la misma vino asociada también a nuevos conceptos transformadores en el sistema educativo nacional: "Tanda extendida" "Quisqueya aprende contigo" "Estancias Infantiles" "Masificar las aulas", en fin, la República está abocada a un proceso trasformador, llevado a cabo de manera responsable y continua, alejados lo más que se puede del sectarismo, el vanguardismo y la politiquería, toda vez que esta visión está abalada y/o refrendada en un acontecimiento sin precedentes también, a lo que se le ha denominado El Pacto por la Educación, cuyos alcances están fundamentados en valoraciones, visión, contenido, currículo, etapas-metas, beneficiarios y actores del proceso, con una duración consensuada y pactada hasta el 2030, según se hace contar en el Decreto No.228-13.
No existe un rincón del país que en la actualidad no esté siendo impactado de manera positiva por ese movimiento de renovación y cambio en la educación, se deja sentir en la guerra decretada al analfabetismo, en la siembra masiva de edificaciones para escuelas y liceos que sirve de sustento al nuevo concepto de tanda extendida, en los alimentos que llegan a diario a los alumnos, se siente también en la dignificación y formación del maestro, en el apoyo financiero que recibe cada centro educativo, sin importan en qué lugar apartado del país esté ubicado, y se deja sentir también en la confianza de la mujer dominicana al saber que podrá dejar sus hijos al cuidado del maestro y autoridades educativas, mientras dedica su tiempo a otras labores de su interés.
Estamos siendo testigos de un hecho sin precedentes.
Sin embargo, corresponde al ministerio ser garante de que esa visión y pacto social con la educación, que asumiera ante los ojos de la nación el presidente Danilo Medina, no perezca, ni sea empañado por aquellos que en las propias filas del mismo gobierno no hayan entendido que ha habido un cambio y un nuevo compromiso nacional tras el norte trazado, lo que equivale al surgimiento de una nueva cultura en el sistema educativo, y que debe estar alejado de la politiquería, dado que, desde el mismo momento en que dicho pacto fue rubricado por "representantes de organizaciones empresariales, sindicales, rectores de universidades, organizaciones no gubernamentales; gremios de profesionales, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), directores de medios de comunicación impresos, iglesias católicas y evangélicas, instituciones educativas, organismos internacionales.
Entidades integrantes del Consejo Económico y Social (CES). Rubricaron el documento, asimismo los dirigentes políticos Reinaldo Pared Pérez (PLD), Miguel Vargas (PRD), Federico (Quique) Antún (PRSC), Hatuey De Camps (PRSD), Max Puig (APD), José Francisco Peña Tavárez (BIS), y Pelegrín Castillo (FNP)"; y que, en dicha ceremonia también, hicieron uso de la palabra monseñor Agripino Núñez Collado, presidente del CES y el ministro de Educación, Carlos Amarante Baret, pues esto deja implícito que este hermoso proceso ya no es misión única del gobierno y partido sustentante, sino que se trata de una labor integral, plural, aglutinante, nacional y revolucionaria.
Para que esto siga aglutinando a los distintos sectores, es vital que la institucionalidad en la educación se siga fortaleciendo. La mayor ventaja del poder ejecutivo, no radica sólo en la visión y las vías que con claridad se ha establecido para el arranque definitivo de este proceso en la educación, esta ventaja la da también la claridad como el ministro actual de educación, el Lic. Carlos Amarante Baret, está abordando las directrices y dando el enfoque de lugar al proceso, así como debemos establecer como elemento ventajoso para que no aborte el plan en marcha, el hecho del carácter que el ministro posee y debe mantener, de manera tal que se esté siempre presto a colocar cada cosa en su "santo lugar".
La construcción de un país grande y desarrollado, ha de tener como cimiente y base a la educación. Ese proceso que marcha tras conseguir tan nobles objetivos, está aguardando por la acción particular de cada ciudadano -dominicano y dominicana-, sin importar lo simple o modesta que esta acción sea, cada hijo de Juan Pablo Duarte, a quienes nos duele esté país, podemos hacer nuestros aportes. Un gran edificio se construye piedra a piedra y con el concurso de cada uno.
Les invitamos a que hagamos nuestro ese pensamiento de aquél educador de América del siglo XVII y que naciera en tierra venezolana, don Simón Rodríguez, cuando dijo: "Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte".
Apostemos por la educación y de seguro que así ganamos todos los dominicanos...!

