BUSCAR EN NUESTRA PAGINA

Header Ads

martes, 27 de mayo de 2014

EL JILGUERO: Con cuál me quedo, ¿La paciencia Job o con su lealtad?

0 comments
POR SANTO SALVADOR CUEVAS
 Para ECOS DEL SUR

Mientras se dirigía a la Asamblea bicameral, desde su magno Salón de Actos en el Congreso Nacional, en dos ocasiones distintas, recibimos con alta emoción la referencia que, con pasión y ahínco, hiciera el Dr. Leonel Fernández Reyna, a la sazón presidente de la República, diciendo estar impregnado de "La paciencia de Job"; así mismo se expresó en una ocasión el presidente Hipólito Mejía, indicando que: “Tengo la paciencia de Job", y, como ellos, desde épocas milenarias, siempre se trae a colación esta frase ya célebre: "La paciencia de Job". Uno y los otros reivindican la paciencia con que Job asumió toda clase de atropello y vejámenes, que lo llevaron incluso a la más profunda de la pobreza y el sometimiento al más despiadado de los castigos, asumiéndolo Job, siempre con paciencia y sin renunciar jamás a su Amor y Lealtad a su Dios.

En el mismo libro de Job, que lo encontramos en El Antiguo Testamento, también se hace mayor hincapiés, se da mayor relevancia a "La Paciencia de Job" que a la Lealtad, que es el  elemento en sí más importante,  es lo esencial, la fuente y base principal por la cual aquél patriarca asume "la paciencia" como método o canal, mediante el cual canaliza la resistencia frente al maltrato y las vicisitudes de que fue objeto.

Los pasajes bíblicos nos cuentan que: "Job era un ganadero muy rico, con 7 hijos varones y 3 hembras, y numerosos amigos y criados". Vivía en "la tierra de Uz", la cual era una ciudad que formaba parte del reino de Edom.

Satán reta a Dios argumentando que el amor perfecto de Job es por causa de sus bendiciones y no porque realmente él ame a Dios. Yahveh concede a Satán el "probar la integridad de Job."

Se afirma que Job era tan rico como muy piadoso y de alta bondad, que amaba y era leal a su Dios por sobre todas las cosas, y que por esta cualidad, de amor y lealtad infinita a su Dios, fue que Satán sintió celos y un arranque de ira y odios contra Job, por lo que emplazó a Dios diciéndole que: "...tal amor no es verdadero", y que sólo existe por la protección y las "bendiciones" que le brinda.

Así es como Dios acepta el reto de Satán y le da libertad a que pruebe el amor de Job, con una sola condición: "que no afecte la vida de Job".  Fíjese, que la ira de Satán, sus celos contra Job no viene dada contra la paciencia de Job, sino que son provocados por el amor y la lealtad que mantiene Job a su Dios. Es más, la paciencia de Job no existe en el instante en que Satán reacciona con esos celos ante Dios, es luego que esta paciencia surge impactante, aleccionadora y digna de imitar. En ese momento previo a la paciencia, lo que provoca la reacción y los celos del diablo viene a ser el AMOR y LEALTAD de Job hacia su Dios; recuerde, el Diablo le dice a Dios: "…el amor perfecto de Job es por causa de sus bendiciones".

Pero, Dios confiaba en el amor y la lealtad de Job, por ello permitió que el mismo sea sometido a pruebas.

Lo primero que hizo el diablo fue privarle de sus riquezas, pues de gran ganadero en la comarca, pasó a ser un pobre pordiosero, más, con paciencia Job seguía leal y fiel a su Dios. Satán insistía en castigarle aún más y "le envió las más crueles enfermedades, haciendo que Job llegase a dar asco a sus semejantes y tuviera que vivir entre estiércol, pero Job seguía siendo bueno y piadoso" y con paciencia resistía estas vicisitudes, con las cuales se pretendía doblegar su amor y lealtad a su Dios.

La prueba de Satán seguía cada vez más cruel, pues, a Job se le arrebató con la muerte a sus hijos, 7 varones y 3 hembras, de las que se dice eran las más hermosas de todo el reinado, pero aun así, la paciencia de Job no cedía y este se mantenía piadoso y leal a su Dios.

Al final, la apuesta entre Satán y Dios, la perdió el Diablo, dado que con gran paciencia Job recibió todos los tormentos y jamás renunció a su amor y lealtad a su Dios; por lo que, Job “fue restituido por Dios con el doble de todo lo que tenía” antes de la prueba a que fue sometido.

Ahora bien, el norte de Job, su objetivo central, su razón de ser si cabe el termino, era el AMOR  y LEALTAD hasta el final a su Dios, entonces, de ser así, lo primario en Job, lo que prima en él, la fuerza de su esencia no está en la paciencia, sino en el amor y la lealtad a su Dios. La paciencia de Job fue un método de resistencia, o, si se quiere, una forma de comportarse ante las impiedades de su agresor, pero la paciencia de Job no fue el fin, sino el medio o la vía para mantener inalterable su fin, que era Amar y ser Leal a su Dios.

Esta pincelada puede tener su vigencia precisamente ahora en que se siente el reflujo del hombre leal, y se observan en la plaza pública las andanzas de la ingratitud y la maledicencia.

Entonces, tanto en el Antiguo Testamento, así como en las alusiones que hicieron los presidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía, se ha sido injusto o cometido el error de dar de lado al primer plano de la grandeza de Job, que se basa en el Amor y la Lealtad a su Dios, priorizando ellos, como el Antiguo Testamento, "La paciencia de Job" y dando de lado al valor que tiene la lealtad.

Lo fundamental en Job fue su amor y lealtad a su Dios.

La paciencia fue una forma de resistencia, así como en Mahatma Gandhi, libertador de la India, el pacifismo fue su arma principal de resistencia, en Job fue la paciencia, desde luego, a la que tampoco se le debe quitar el valor que arrastra consigo, sólo que lo prudente y justo sería siempre situar cada cosa en su justo lugar, la misma Biblia nos invita a dar "al Cesar lo que es del César".

Yo me quedo con la lealtad y el amor infinito de Job.