ALEJANDRO SANTANA.
Articulo enviado a ECOS DEL SUR.
Que bueno que no hemos perdido la capacidad del asombro, que seguimos siendo ciudadanos, sensibles, que a 30 años de la salida del poder del doctor Joaquín Balaguer, aun nos asombran esas amenazas, que fueron tan frecuentes en esos años de dictadura.
Rafael Pineda Hijo, periodista en ejercicio desde los años 70, corresponsal de varios medios, locales y nacionales, enlace entre los periodistas y la Policía en su natal Barahona, fundador del SNTP.
Ayer nos asombráramos cuando recibía amenaza de dos calieses de apellido Sención en la calle Duarte de la ciudad, de los policías Cáscara Amarga, de Cananeo, del teniente Medina, de los guardias del G2, Bigote, Nina, Moreta, del teniente Chino y de otros que como el teniente Mandolín entienden que los tiempos no han cambiado.
Ayer nos preocupábamos porque en busca de las noticias, cubriendo movilizaciones y protestas populares era amenzado de muerte y en ocasiones conducido detenido, en una fue retenido por cinco días y despachado sin formulársele cargo, pues tan poco no lo investigaron.
En otras tuvimos que salir urgente de la ciudad hacia la capital en busca de protección por amenazas de muerte de policías y miembros de organismos de investigaciones del Estado.
Es decir que Rafael Pineda, aunque en el ejercicio de sus funciones como reportero, siempre ha recibido amenazas y las ha recibido porque es de esos periodistas que cuando tiene que decirle la verdad a autoridades lo hace de frente, pero con respeto.
Como periodista ha estado en el blanco de las amenazas, nunca se ha desempeñado en otro trajinar que no sea en la comunicación, su especialidad la de reportero que ha sabido desempeñar con responsabilidad.
Entendíamos ayer en los doce años del doctor Balaguer que esas amenazas ocurrieran debido a la mala formación de los agentes del orden y siempre le buscábamos soluciones amigables a esas amenazas.
Pero que hoy, cuando en el poder hay un presidente civilista, democrático, que existe un clima de libertad, que los mandos de la policía esta integrada por policías formados en la academia no en la calle dando tiros, es como para llamar la atención a la jefatura de la institución para que se investigue esa amenaza, hecha en presencia de oficiales superiores que debieron intervenir.
Sabemos que el ejercicio serio del periodismo tiene sus grandes riesgos, que seamos el blanco de sicarios y delincuentes lo entendemos pero que también la policía, nos tenga entre sus victimas es mucho decir en estos tiempos de modernidad.
Articulo enviado a ECOS DEL SUR.
Que bueno que no hemos perdido la capacidad del asombro, que seguimos siendo ciudadanos, sensibles, que a 30 años de la salida del poder del doctor Joaquín Balaguer, aun nos asombran esas amenazas, que fueron tan frecuentes en esos años de dictadura.
Rafael Pineda Hijo, periodista en ejercicio desde los años 70, corresponsal de varios medios, locales y nacionales, enlace entre los periodistas y la Policía en su natal Barahona, fundador del SNTP.
Ayer nos asombráramos cuando recibía amenaza de dos calieses de apellido Sención en la calle Duarte de la ciudad, de los policías Cáscara Amarga, de Cananeo, del teniente Medina, de los guardias del G2, Bigote, Nina, Moreta, del teniente Chino y de otros que como el teniente Mandolín entienden que los tiempos no han cambiado.
Ayer nos preocupábamos porque en busca de las noticias, cubriendo movilizaciones y protestas populares era amenzado de muerte y en ocasiones conducido detenido, en una fue retenido por cinco días y despachado sin formulársele cargo, pues tan poco no lo investigaron.
En otras tuvimos que salir urgente de la ciudad hacia la capital en busca de protección por amenazas de muerte de policías y miembros de organismos de investigaciones del Estado.
Es decir que Rafael Pineda, aunque en el ejercicio de sus funciones como reportero, siempre ha recibido amenazas y las ha recibido porque es de esos periodistas que cuando tiene que decirle la verdad a autoridades lo hace de frente, pero con respeto.
Como periodista ha estado en el blanco de las amenazas, nunca se ha desempeñado en otro trajinar que no sea en la comunicación, su especialidad la de reportero que ha sabido desempeñar con responsabilidad.
Entendíamos ayer en los doce años del doctor Balaguer que esas amenazas ocurrieran debido a la mala formación de los agentes del orden y siempre le buscábamos soluciones amigables a esas amenazas.
Pero que hoy, cuando en el poder hay un presidente civilista, democrático, que existe un clima de libertad, que los mandos de la policía esta integrada por policías formados en la academia no en la calle dando tiros, es como para llamar la atención a la jefatura de la institución para que se investigue esa amenaza, hecha en presencia de oficiales superiores que debieron intervenir.
Sabemos que el ejercicio serio del periodismo tiene sus grandes riesgos, que seamos el blanco de sicarios y delincuentes lo entendemos pero que también la policía, nos tenga entre sus victimas es mucho decir en estos tiempos de modernidad.
Nuestros gremios deben prenunciarse en ese sentido y pedir sanciones para el oficial Mandolín que parece que es de esa reserva rancia que los periodistas les hieden.
Desde esos años de inicios del ejercicio periodístico de Rafel Pineda, lo conozco he estado junto a el en todos esos años, compartimos la dirección del SNTP en varias ocasiones, llegue a ser el encargado de corresponsalía en medios donde el se desempeño como tal y puedo hablar de su caballerosidad, preocupación por sus compañeros y responsabilidad en el ejercicio.
Insisto esta amenaza debe ser investigada, porque el oficial Mandolín esta de puesto en la frontera y en ese lugar tenemos a muchos periodistas en ejercicio para que su falta de civilidad no les afecte, hoy es una amenaza contra Pineda, mañana puede ser un asesinato contra cualquier periodista y debemos corregir a tiempo

