POR JOSE ANTONIO MATOS PEÑA.
Articulo enviado a ECOS DEL SUR.
Es de lugar una ofensiva contra los mosquitos anunciada por las autoridades dominicanas como método único de controlar la ya propagada Chikungunya, de la cual tenemos noticias a cada momento, cuando nos enteramos de amigos y relacionados en casi todo el territorio nacional.
Razones hay de sobras para sentirse alarmado el país con estos síntomas febriles, de gran incomodidad y dolor de extremidades y coyunturas, a decir de los contagiados por la ya epidemia ó brote epidémico.
La transmisión por mosquitos anunciadas por las autoridades facultadas para tales fines, no está siendo admitida por una importante masa poblacional, y cuando los que la admitimos tratamos de explicarles la mecánica de transmisión, que resulta de la oportunidad de un mosquito, el Aedes Aegypti, picar a una persona con la “artritis epidémica Chikungunya” ó “fiebre Chikungunya” a otra persona exenta de este contagio, nos dicen que no, que no creen eso y preguntan el por qué cuando da en una casa les da a todos.
Por tanto, es necesaria una ofensiva publicitaria y de educación, inclusive desde las aulas escolares a todos los niveles, para concienciación de la mayor parte de la población admita el origen de la enfermedad, y por tanto, acepte la batida contra el mosquito, insecto éste, tan antiguo como la humanidad misma, tan habilidoso que ha desarrollado estrategias como aprovecharse de que la persona tenga las manos ocupadas para picar, también buscar por las espaldas y sobre todo un intento de mimetismo, tal, que prefiere las ropas oscuras para disimular su presencia.
En el ganado se puede confirmar lo último, comparando una res negra y otra clara o blanca, y siempre, donde hay plagas, se puede ver que la negra tiene abundancias de mosquitos y moscas y las claras pocas.
Los ciudadanos deben aprender a tratar de no dejarse picar, con protecciones de vestimentas, repelentes, mosquiteros, matarlos con cualquier objeto, como pedazos de telas ó cartones, no esperando que se nos asienten, solo con el ímpetu del golpe y la brisa caen heridos de muerte, y además, eliminar del hogar y lugares los envases que los puedan reproducir, ¡guerra contra el Mosquito!....
En una ocasión, alguien, ante una avalancha de ciguas “Madam Saga” ó cigua de arroz, sobre los Arrozales se inventó que su consumo era afrodisíaco, con resultados demoledores para la población de esas aves.
Recordamos los tiempos en que gobernaba el doctor Salvador Jorge Blanco, cuatrienio 1982-1986, un secretario de Salud pública, el doctor Amiro Pérez Mera, ante una situación parecida pidió a la población matar diez mosquito cada uno. Fue objeto de burlas públicas por esta niñada, y nos preguntamos hoy, que somos mas de 10 millones de dominicanos, mal contados, cuantos mosquitos perecería, además del control de criaderos, si cada uno matamos 5 al día?.
Si lo dicho anteriormente no es suficiente para el control efectivo de los mosquitos, por lo menos pone de frente a la población contra el enemigo común, el Aedes Aegypti y evitamos al máximo la criminal fumigación.
Articulo enviado a ECOS DEL SUR.
Es de lugar una ofensiva contra los mosquitos anunciada por las autoridades dominicanas como método único de controlar la ya propagada Chikungunya, de la cual tenemos noticias a cada momento, cuando nos enteramos de amigos y relacionados en casi todo el territorio nacional.
Razones hay de sobras para sentirse alarmado el país con estos síntomas febriles, de gran incomodidad y dolor de extremidades y coyunturas, a decir de los contagiados por la ya epidemia ó brote epidémico.
La transmisión por mosquitos anunciadas por las autoridades facultadas para tales fines, no está siendo admitida por una importante masa poblacional, y cuando los que la admitimos tratamos de explicarles la mecánica de transmisión, que resulta de la oportunidad de un mosquito, el Aedes Aegypti, picar a una persona con la “artritis epidémica Chikungunya” ó “fiebre Chikungunya” a otra persona exenta de este contagio, nos dicen que no, que no creen eso y preguntan el por qué cuando da en una casa les da a todos.
Por tanto, es necesaria una ofensiva publicitaria y de educación, inclusive desde las aulas escolares a todos los niveles, para concienciación de la mayor parte de la población admita el origen de la enfermedad, y por tanto, acepte la batida contra el mosquito, insecto éste, tan antiguo como la humanidad misma, tan habilidoso que ha desarrollado estrategias como aprovecharse de que la persona tenga las manos ocupadas para picar, también buscar por las espaldas y sobre todo un intento de mimetismo, tal, que prefiere las ropas oscuras para disimular su presencia.
En el ganado se puede confirmar lo último, comparando una res negra y otra clara o blanca, y siempre, donde hay plagas, se puede ver que la negra tiene abundancias de mosquitos y moscas y las claras pocas.
Los ciudadanos deben aprender a tratar de no dejarse picar, con protecciones de vestimentas, repelentes, mosquiteros, matarlos con cualquier objeto, como pedazos de telas ó cartones, no esperando que se nos asienten, solo con el ímpetu del golpe y la brisa caen heridos de muerte, y además, eliminar del hogar y lugares los envases que los puedan reproducir, ¡guerra contra el Mosquito!....
En una ocasión, alguien, ante una avalancha de ciguas “Madam Saga” ó cigua de arroz, sobre los Arrozales se inventó que su consumo era afrodisíaco, con resultados demoledores para la población de esas aves.
Recordamos los tiempos en que gobernaba el doctor Salvador Jorge Blanco, cuatrienio 1982-1986, un secretario de Salud pública, el doctor Amiro Pérez Mera, ante una situación parecida pidió a la población matar diez mosquito cada uno. Fue objeto de burlas públicas por esta niñada, y nos preguntamos hoy, que somos mas de 10 millones de dominicanos, mal contados, cuantos mosquitos perecería, además del control de criaderos, si cada uno matamos 5 al día?.
Si lo dicho anteriormente no es suficiente para el control efectivo de los mosquitos, por lo menos pone de frente a la población contra el enemigo común, el Aedes Aegypti y evitamos al máximo la criminal fumigación.
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