POR DARIS JAVIER CUEVAS
Artículo enviado a ECOS DEL SUR
La economía como ciencia estudia las decisiones que toman los agentes económicos, es decir, Gobierno, consumidores, empresas, sobre los recursos valiosos, por lo que surge la preocupación por el impacto que tiene la degradación del medio ambiente sobre la economía y los daños sociales, ecológicos y comerciales, derivado del desarrollo de la minería e industria. Es por tales razones que se ha desarrollado una rama de estudio a la cual se le ha denominado economía ambiental, la cual surge del interés por identificar las externalidades o efectos de las acciones derivadas del desarrollo de un determinado sector de la economía.
Pero, ¿por qué la economía se ha preocupado por el medio ambiente? Es que las implicaciones económicas del medio ambiente son trascendentes, la cual encuentra su base en que las actividades económicas, en una alta proporción, implican el uso y transformación de los recursos naturales, en tanto que el turismo, la pesca, la minería y la agricultura son una fuente primaria de generación de empleo, alimento y comercio a nivel mundial.
Pero tampoco se puede obviar que los recursos naturales se convierten en la base de subsistencia de una gran parte de las zonas de mayor concentración de la pobreza donde el capital natural tiene un coeficiente de 30%, sin incluir las zonas de extracción y explotación de petróleo. Es en ese contexto que ha de entenderse la preocupación económica por las cuestiones ambientales, las cuales sugiere de respuestas coordinadas entre la política medioambiental y la ejecución de la política económica de los diferentes gobiernos.
Es importante resaltar que los problemas del medio ambiente son más complejos de lo que comúnmente se cree, por lo que múltiples disciplinas han centrado su atención sobre esta problemática, en el cual la economía es la que mayor valor le asigna a la misma, ya que observa las tendencias de esta problemática mundial que va desde el cambio climático a la degradación del suelo hasta las huellas ecológicas, la cual mide el deterioro que las actividades humanas producen en los sistemas naturales, pues la preocupación mostrada por la economía es la que ha despertado todo un movimiento mundial sobre la protección al medio ambiente.
Para que se tenga una idea de la importancia del medio ambiente para la economía, solo tenemos que tomar en consideración las cifras que manejan los organismos internacionales, y que la economía ambiental pondera, ya que los desastres climáticos en los últimos diez años han impactado alrededor de 265 millones de personas de las cuales el 96% de estas se encuentran en los países de economías emergentes, afectando con una reducción el PIB de hasta un 5%, las economías están registrando una situación de migración causada por las catástrofes naturales que han generado una categoría migratoria denominada ecoemigrantes, el cual se estima en 50 millones de personas para el 2060 en el continente africano.
La desforestación es otra preocupación de la economía ambiental, la cual se deriva del hecho de que en los últimos años en el mundo se han talado más de 5 millones de kilómetros cuadrado de bosques tropicales, de los cuales Asia representa un 30% y África y América Latina un 18%. Sin lugar a dudas esto genera una gran incertidumbre si se toma en consideración de que el 80% de la biodiversidad depende de la existencia de los bosques y más de 1,600 millones de personas en el mundo dependen de los recursos forestales para sobrevivir.
Para la economía los datos expuestos tienen un valor incalculable ya que el hábitat de estas personas garantiza suministrar diversos productos que representan el 4% del comercio mundial, como es el caso de la madera, alimentos, combustible, fertilizantes orgánicos. Tal situación genera una mayor preocupación si se pondera la crisis que a nivel mundial se está produciendo con la escasez del recurso agua, ya que más de 700 millones de personas de 43 países están viviendo por debajo de la línea de consumo del mismo y que de cara al 2025 se estima que 1800 millones sufrirán escasez de este, en adición esta la contaminación y degradación derivado del uso de los pesticidas.
Artículo enviado a ECOS DEL SUR
La economía como ciencia estudia las decisiones que toman los agentes económicos, es decir, Gobierno, consumidores, empresas, sobre los recursos valiosos, por lo que surge la preocupación por el impacto que tiene la degradación del medio ambiente sobre la economía y los daños sociales, ecológicos y comerciales, derivado del desarrollo de la minería e industria. Es por tales razones que se ha desarrollado una rama de estudio a la cual se le ha denominado economía ambiental, la cual surge del interés por identificar las externalidades o efectos de las acciones derivadas del desarrollo de un determinado sector de la economía.
Pero, ¿por qué la economía se ha preocupado por el medio ambiente? Es que las implicaciones económicas del medio ambiente son trascendentes, la cual encuentra su base en que las actividades económicas, en una alta proporción, implican el uso y transformación de los recursos naturales, en tanto que el turismo, la pesca, la minería y la agricultura son una fuente primaria de generación de empleo, alimento y comercio a nivel mundial.
Pero tampoco se puede obviar que los recursos naturales se convierten en la base de subsistencia de una gran parte de las zonas de mayor concentración de la pobreza donde el capital natural tiene un coeficiente de 30%, sin incluir las zonas de extracción y explotación de petróleo. Es en ese contexto que ha de entenderse la preocupación económica por las cuestiones ambientales, las cuales sugiere de respuestas coordinadas entre la política medioambiental y la ejecución de la política económica de los diferentes gobiernos.
Es importante resaltar que los problemas del medio ambiente son más complejos de lo que comúnmente se cree, por lo que múltiples disciplinas han centrado su atención sobre esta problemática, en el cual la economía es la que mayor valor le asigna a la misma, ya que observa las tendencias de esta problemática mundial que va desde el cambio climático a la degradación del suelo hasta las huellas ecológicas, la cual mide el deterioro que las actividades humanas producen en los sistemas naturales, pues la preocupación mostrada por la economía es la que ha despertado todo un movimiento mundial sobre la protección al medio ambiente.
Para que se tenga una idea de la importancia del medio ambiente para la economía, solo tenemos que tomar en consideración las cifras que manejan los organismos internacionales, y que la economía ambiental pondera, ya que los desastres climáticos en los últimos diez años han impactado alrededor de 265 millones de personas de las cuales el 96% de estas se encuentran en los países de economías emergentes, afectando con una reducción el PIB de hasta un 5%, las economías están registrando una situación de migración causada por las catástrofes naturales que han generado una categoría migratoria denominada ecoemigrantes, el cual se estima en 50 millones de personas para el 2060 en el continente africano.
La desforestación es otra preocupación de la economía ambiental, la cual se deriva del hecho de que en los últimos años en el mundo se han talado más de 5 millones de kilómetros cuadrado de bosques tropicales, de los cuales Asia representa un 30% y África y América Latina un 18%. Sin lugar a dudas esto genera una gran incertidumbre si se toma en consideración de que el 80% de la biodiversidad depende de la existencia de los bosques y más de 1,600 millones de personas en el mundo dependen de los recursos forestales para sobrevivir.
Para la economía los datos expuestos tienen un valor incalculable ya que el hábitat de estas personas garantiza suministrar diversos productos que representan el 4% del comercio mundial, como es el caso de la madera, alimentos, combustible, fertilizantes orgánicos. Tal situación genera una mayor preocupación si se pondera la crisis que a nivel mundial se está produciendo con la escasez del recurso agua, ya que más de 700 millones de personas de 43 países están viviendo por debajo de la línea de consumo del mismo y que de cara al 2025 se estima que 1800 millones sufrirán escasez de este, en adición esta la contaminación y degradación derivado del uso de los pesticidas.
Por otro lado, está la situación de que los recursos naturales están en una fase de agotamiento progresivo fruto de que la humanidad ha pasado de utilizar un 30% de estos en el 2005 a un 45% en el 2012, en tanto, el consumo de energía dependiente de combustibles fósiles que se espera que alcance el 85% en el 2017 y el transporte marítimo mundial moviliza el 96% de bienes que su generación contaminan el medio ambiente.
El autor es economista
