POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para ECOS DEL SUR
Se veía venir el desenlace de las elecciones generales en Colombia, dado que, aunque Zuluaga, candidato de Álvaro Uribe, el Departamento de Estado de EE.UU y la ultra derecha colombiana, había resultado con ventajas en la primera vuelta electoral de más de 4 puntos, para ser más preciso de 460,000 votos por encima del candidato presidente Juan Manuel Santos; lo que se dejó sentir al entrar a la batalla por el triunfo final, fue la aglutinación de todo el campo opositor a hacer causa común con la nueva propuesta en boga, el planteamiento de la paz.
Desde un primer momento y conforme pasaban los minutos y horas hacia la segunda vuelta, se sentían los pronunciamientos en apoyo al presidente Santos, esto no se daba de manera fortuita, sino que vino a ser la concatenación de un segmento mayoritario que asumió el proyecto que conduce hacia los acuerdos de paz entre el Gobierno de Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Es decir, la victoria en sí no fue sólo del presidente Santos, la gente no votó por Santos en tanto figura presidencial, lo hizo por su proyecto de paz, lo hizo porque en Colombia el pueblo anhela una nación en paz.
El derrotado no fue el candidato ultraderechista Zuluaga, en tanto candidato recalcitrante, sino que la derrota se le propinó a su proyecto guerrerista, perdió el Uribismo, perdió el paramilitarismo, perdió el Departamento de Estado que es el principal promotor y que da sustento ideológico y material al proyecto de guerra sin final en Colombia.
El mundo a celebrado el triunfo del proyecto de paz que encarnaba el presidente Santos, los pueblos del Continente que aman la paz y el desarrollo, aguardan con entusiasmo las nuevas decisiones que lleven de una vez al cesa del canto de fusiles en Colombia, deseamos ver abrazados como hermanos a unos y otros, esperamos que de la guerra se pase a proyectos políticos que redunden en debates y propuesta progresista, en donde el gran vencedor venga a ser el pueblo colombiano, tal lo soñaran Simón Bolivar y los hombres y mujeres sacrificaron lo mejor de sí por una Gran Colombia, unida, democrática, beligerante y en paz.
Toca al presidente Santos no defraudar el legado puesto sobre sus hombros en esta contienda electoral pasada.
Que viva Colombia, que impere la paz.
