MADRID: Felipe VI asumió el trono con un llamamiento a que España asuma cada vez más una presencia activa en las relaciones internacionales y abogó por potenciar los lazos culturales y económicos con Iberoamérica.
Tras jurar la Constitución, Felipe de Borbón fue proclamado rey en una ceremonia austera y sobria, pero solemne, que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados, en presencia de los parlamentarios, las principales autoridades del Estado y representantes del Cuerpo Diplomático.
Un largo aplauso siguió a ese juramento, tras el cual Felipe VI pronunció el primer discurso de su reinado, que comenzó hoy tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I, quien el pasado 2 de junio anunció su decisión de dar paso a su hijo para abrir un tiempo de impulso y esperanza.
En algo menos de media hora, Felipe VI apuntó prioridades de su reinado en diversos ámbitos, entre ellos la política exterior.
Aludió expresamente a los países iberoamericanos, de quienes dijo; "nos unen la historia y lazos muy intensos de afecto y hermandad", antes de subrayar que, además, "en las últimas décadas también nos unen intereses económicos crecientes y visiones cada vez más cercanas sobre lo global".
Europa y el Mediterráneo son otros ejes de referencia para la política exterior española, según el nuevo monarca, quien expresó su deseo de ser un jefe de Estado "leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar, y también a defender siempre los intereses generales".
En su discurso expresó solidaridad con quienes se han visto afectados por la crisis económica y rindió homenaje hacia las víctimas del terrorismo.
Proclamó su "fe en la unidad de España" de la que la Corona es símbolo" y puntualizó que esa unidad no es "uniformidad" y que la engrandece y fortalece y en la que "cabemos todos".
Tras jurar la Constitución, Felipe de Borbón fue proclamado rey en una ceremonia austera y sobria, pero solemne, que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados, en presencia de los parlamentarios, las principales autoridades del Estado y representantes del Cuerpo Diplomático.
Un largo aplauso siguió a ese juramento, tras el cual Felipe VI pronunció el primer discurso de su reinado, que comenzó hoy tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I, quien el pasado 2 de junio anunció su decisión de dar paso a su hijo para abrir un tiempo de impulso y esperanza.
En algo menos de media hora, Felipe VI apuntó prioridades de su reinado en diversos ámbitos, entre ellos la política exterior.
Aludió expresamente a los países iberoamericanos, de quienes dijo; "nos unen la historia y lazos muy intensos de afecto y hermandad", antes de subrayar que, además, "en las últimas décadas también nos unen intereses económicos crecientes y visiones cada vez más cercanas sobre lo global".
Europa y el Mediterráneo son otros ejes de referencia para la política exterior española, según el nuevo monarca, quien expresó su deseo de ser un jefe de Estado "leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar, y también a defender siempre los intereses generales".
En su discurso expresó solidaridad con quienes se han visto afectados por la crisis económica y rindió homenaje hacia las víctimas del terrorismo.
Proclamó su "fe en la unidad de España" de la que la Corona es símbolo" y puntualizó que esa unidad no es "uniformidad" y que la engrandece y fortalece y en la que "cabemos todos".
