Es un concepto muy mencionado que lamentablemente mucho se ha perdido. Se comenta que esta base de formación en los hogares seria de importancia en nuestra vida futura.
Si la formación hogareña fallaba la familia tendría en futuro incierto. Las costumbres y normas hogareñas inculcadas por nuestros padres nos obligaban a ser mejores ciudadanos.
Cuando un niño traia al hogar cualquier objeto ó dinero inmediatamente los padres cuestionaban su procedencia, en algunos casos era devuelto si era de persona conocida. En caso contrario se guardaba un tiempo por ver si el dueño aparecía.
En las escuelas los profesores se les tenia gran respeto. Cuando cualquier alumno adoptaba comportamiento ajeno a las normas de la Escuela, seguro que la reunión con los padres se concertaba de inmediato para de mutuo acuerdo tomar los correctivos de lugar. Los padres se ocupaban de la asistencia diaria a la escuela.
El alumno estaba en la obligación de estudiar y cumplir con un código llamado la” Cartilla de Moral y Civica”. Regularmente cuando se nos bautizaba y luego se nos confirmaba ya como cristianos teníamos que cumplir con los mandamientos de la Iglesia y guardar respeto por los sacerdotes, que en muchos casos ayudaban a la formación.
Del Bautismo surgía el Padrino, persona de los afectos de nuestros padres que por este sacramento se convertía en un segundo padre, al que había que pedirle la bendición cuando hacia presencia.
Las personas de más edad merecían respeto y cualquier niño o adolecente que faltara a esta persona al llegar a su casa recibía una amonestación. Teníamos que guardar también respecto por las autoridades en las ciudades, en el campo el Alcalde Pedaneo, se convertía en la máxima autoridad hasta que la policía intervenia.
En la familia está la base del futuro de los hijos y de los ciudadanos del país, la paternidad irresponsable el deterioro de los hogares, la abundancia de adolecentes embarazadas que luego suman al renglón de madres solteras, son consecuencias negativas que contribuyen a l deterioro de los hogares y al futuro incierto de los hijos. Estamos obligados a rescatar la EDUCACION DOMESTICA por el bien nuestras familias y del país.
