POR JOSE PRADO JIMENEZ
Desde Carolina del Norte para ECOS DEL SUR
Las ideas o conceptos ideológicos presentados en el contexto de las propuestas de los partidos políticos, y en muchas de sus acciones ya en el gobierno, no siempre reflejan la filosofía de "gobierno del pueblo", que hubo en las democracias históricas.
La democracia que se practica en la República Dominicana, en sus años de existencia ,parece concebida para votar por representantes, que cambien leyes y hacer decisiones que correspondan a intereses de grupos o de región.
Podría estar equivocado. Sin embargo, podemos ver, cómo son suspendidos proyectos de envergadura que podrían catapultar el desarrollo del Sur Profundo, aduciendo razones que han suscitado discusiones y presentación de criterios tan controversiales, que dejan al pueblo confundido.
Pues, no es siempre posible conocer el pensamiento del hombre; porque no siempre expresa lo que realmente siente y propone su conciencia. Y, tratándose de instituciones y de Estado, donde convergen diversidades de opiniones, muchas veces el ser humano toma medidas o aparece identificado con ellas, aun cuando va en contra de su íntima convicción.
Unos conocemos y otros imaginamos, que gobernar no es fácil. No es siempre posible conciliar entre grupos cuando en estos no se da la convergencia de intereses.
Es en estos casos en que la decisión de un presidente puede quedar en cuestionamiento; porque tal decisión, en diversas ocasiones, no ha sido tomada en base a la metodología racional previamente concebida por él y su grupo íntimo, como una medida justa, en la distribución del gasto de inversión del presupuesto nacional, afectando así positivamente a las diferentes regiones del país; sino que es, "el poder detrás del trono", QUIEN, usando elementos de los que integran el Estado, y de los cuales se sirve, quien determina lo que ha de hacerse.
Una obra como la carretera Cibao-Sur, antes de anunciarla como una realidad, como fue hecho, supone , previamente, la ponderación de todos los factores a considerar para determinar si procede o no. No soy hombre ducho en material vial, pero entiendo que antes de anunciar dicho proyecto, ya se tenían previstos: los recursos y sus fuentes; la positividad del mismo, en función de los beneficios que reportaría; posibles efectos ambientales; etc.
Pero, esa obra que había despertado tanto interés, ahora el anuncio cortante de que ésta no va, deja un mal sabor y nos hunde en la desesperanza, por las expectativas que habíia generado; y occasion para que el pueblo peque, haciendo toda clase de especulacones.
¿Es que el Sur Profundo ha recibido maldición de Dios? O, ¿Es la injusticia de los hombres más poderosos que quieren forzarnos al acomodamiento de una condición social miserable e indigna?
¡Ojalá que un día, el Sur pueda tener la consideración y el respeto, que como parte del país merecemos!. Entonces dejaremos de ser la cenicienta de la República Dominicana.
