POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
La pre fabricación de expedientes y el andar bajo la manga o el bolsillo “con el cuerpo del delito,” fueron hechos tan normales en aquella época de terror y muerte que imperó en el país, tanto en tiempo de Trujillo, como en los 12 años de Balaguer.
Lo que está sobre tapete en el país y que tuvo su origen en la acción de un Fiscalizador que, sin enterarse de ser grabado, colocó una pistola debajo la almohada de un delincuente confeso, para que la misma sirva de “cuerpo de delito” ante el expediente ya elaborado contra el sujeto aquel.
Nos equivocamos durante largo ratos o años, pues esa etapa la considerábamos superada y anclada en un pasado de triste recuerdo.
A propósito, nos vino a la memoria la historia de la bomba aquella que se hizo famosa en los 12 años, por que fue usada “como cuerpo del delito” infinitamente para justificar condena a militantes revolucionarios y asì hacer “que se hundan en el infierno”.
Un actor de principalía en aquellos juicios lo fue el abogado de los militantes acusados, a la sazón, el doctor Virgilio Bello Rosa, a quien toca la honra de identificar la bomba en cuestión, dado que en distintos tribunales se encontraba con la misma bomba “usada como cuerpo del delito” por los Fiscales de la época.
Hasta que un día el doctor Bello Rosa, se encariñó tanto con la bomba, que la tomó en sus manos, le acarició y, sin que le notaran en el juicio, le colocó una marca en un lugar poco visible. Así fue como muchos meses después, en otro juicio y con acusado distinto, el Fiscal presentó su cuerpo del delito, se trataba de la misma bomba famosa como arma predilecta contra aquellos reos a los que se les perseguía por sus ideales.
A distancia el abogado de la defensa puso al desnudo el mamotreto de la bomba y dijo que la misma se ha usado en decenas de ocasiones como supuesto cuerpo del delito para sustraer condenas a ciudadanos inocentes, que fueron victimas por fiscales que, de bajo de la manga, sacaban esa bomba como el supuesto instrumento del delito usado por los militantes para conspirar contra “el gobierno legalmente constituido”, fue así como el abogado de la defensa pidió al jurado que se fijara en la marca que tiene dicha bomba, y que él se la colocó en otro juicio y lo hizo para desenmascarar la acción criminal de los fiscales de la época.
“Asì no mas”, como dicen los mexicanos, se pre fabricaban expedientes contra militantes de izquierda durante aquella época de terror.
Cuando en 1978 se da el cambio con don Antonio Guzmán a la presidencia de la República, pensamos que esas actuaciones habían sido tiradas al zafacón de la historia, pero ya ven, no es así, pues en San José de Ocoa tenemos un Ministerio Público que pre fabrica expedientes y coloca pistola a ciudadanos, buenos o malos, pero ciudadanos al fin, sólo por diferencias o caprichos de quienes están para impartir justicia.
Es decir, estamos ante un hecho criminal, anti ético, negador de las libertades publicas y los derechos humanos, se puede pintar como se pinte, puede contar con el apoyo confeso de mil senadores, pero la acción es contraria a la ley y a la Constitución vigente.
La nación está al tanto de este hecho deleznable, esperamos las sanciones ejemplares que el caso amerita, para que sirvan de escarmiento a todo el Ministerio Público, y se entienda que un caso como ese, hijo de una época de terror, jamás se vuelva a aplicar en nuestra nación.
Para Ecos del Sur
La pre fabricación de expedientes y el andar bajo la manga o el bolsillo “con el cuerpo del delito,” fueron hechos tan normales en aquella época de terror y muerte que imperó en el país, tanto en tiempo de Trujillo, como en los 12 años de Balaguer.
Lo que está sobre tapete en el país y que tuvo su origen en la acción de un Fiscalizador que, sin enterarse de ser grabado, colocó una pistola debajo la almohada de un delincuente confeso, para que la misma sirva de “cuerpo de delito” ante el expediente ya elaborado contra el sujeto aquel.
Nos equivocamos durante largo ratos o años, pues esa etapa la considerábamos superada y anclada en un pasado de triste recuerdo.
A propósito, nos vino a la memoria la historia de la bomba aquella que se hizo famosa en los 12 años, por que fue usada “como cuerpo del delito” infinitamente para justificar condena a militantes revolucionarios y asì hacer “que se hundan en el infierno”.
Un actor de principalía en aquellos juicios lo fue el abogado de los militantes acusados, a la sazón, el doctor Virgilio Bello Rosa, a quien toca la honra de identificar la bomba en cuestión, dado que en distintos tribunales se encontraba con la misma bomba “usada como cuerpo del delito” por los Fiscales de la época.
Hasta que un día el doctor Bello Rosa, se encariñó tanto con la bomba, que la tomó en sus manos, le acarició y, sin que le notaran en el juicio, le colocó una marca en un lugar poco visible. Así fue como muchos meses después, en otro juicio y con acusado distinto, el Fiscal presentó su cuerpo del delito, se trataba de la misma bomba famosa como arma predilecta contra aquellos reos a los que se les perseguía por sus ideales.
A distancia el abogado de la defensa puso al desnudo el mamotreto de la bomba y dijo que la misma se ha usado en decenas de ocasiones como supuesto cuerpo del delito para sustraer condenas a ciudadanos inocentes, que fueron victimas por fiscales que, de bajo de la manga, sacaban esa bomba como el supuesto instrumento del delito usado por los militantes para conspirar contra “el gobierno legalmente constituido”, fue así como el abogado de la defensa pidió al jurado que se fijara en la marca que tiene dicha bomba, y que él se la colocó en otro juicio y lo hizo para desenmascarar la acción criminal de los fiscales de la época.
“Asì no mas”, como dicen los mexicanos, se pre fabricaban expedientes contra militantes de izquierda durante aquella época de terror.
Cuando en 1978 se da el cambio con don Antonio Guzmán a la presidencia de la República, pensamos que esas actuaciones habían sido tiradas al zafacón de la historia, pero ya ven, no es así, pues en San José de Ocoa tenemos un Ministerio Público que pre fabrica expedientes y coloca pistola a ciudadanos, buenos o malos, pero ciudadanos al fin, sólo por diferencias o caprichos de quienes están para impartir justicia.
Es decir, estamos ante un hecho criminal, anti ético, negador de las libertades publicas y los derechos humanos, se puede pintar como se pinte, puede contar con el apoyo confeso de mil senadores, pero la acción es contraria a la ley y a la Constitución vigente.
La nación está al tanto de este hecho deleznable, esperamos las sanciones ejemplares que el caso amerita, para que sirvan de escarmiento a todo el Ministerio Público, y se entienda que un caso como ese, hijo de una época de terror, jamás se vuelva a aplicar en nuestra nación.
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