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domingo, 10 de agosto de 2014

EXPESIONES: Nerviosismo

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TOMÁS AQUINO MÉNDEZ

Entre los meses de agosto a octubre se producen, tradicionalmente, las temporadas más lluviosas en nuestro país.

Es en ese período que hemos recibido los huracanes más depredadores de la historia. Por eso, a medidas que agosto avanza, el nerviosismo sube entre los residentes en la cuenca baja del río Yaque del Sur. Cuando la semana pasada se anunció la tormenta Bertha y tras ella la llegada de otras tres ondas tropicales, la preocupación se apoderó de los pobladores de Tamayo, Jaquimeyes, Canoa, Cabral, El Peñón, Uvilla y todos los pueblos de la zona baja de la región suroeste.

Hace unos meses, cuando se iniciaron los trabajos para construir la presa de Monte Grande y la rehabilitación de Sabana Yegua, la alegría y la tranquilidad se apoderaron de los residentes en esas comunidades.

Concluyó el trabajo en Sabana Yegua, pero eso no borra el miedo de los rostros de los residentes en la cuenca baja del Yaque. Y no lo borra porque ven que cada día, en vez de aumentar, los trabajos en Monte Grande se reducen o se estancan. Las promesas y compromisos de las autoridades anteriores cayeron en “sacos rotos” y por eso a los suroestanos nos brota la incredulidad con cada acción y cada retraso de la obra.

Sabemos que la presa, si los trabajos no se atrasan, será concluida en un período de tres años y que en esa época estaríamos expuestos a los desbordamientos del Yaque del Sur. Pero, como dice el refranero popular, “hambre que espera ‘jartura’ no es hambre”. Sinembargo, cuando no se sabe qué se va a comer la desesperación se apodera de la gente. 

Por eso, al escuchar que hay retraso en la entrega de los recursos para el avance de los trabajos y mirando tan cerca el período más abundante de lluvia, la tensión y el temor se apoderan de los pobladores de las comunidades ubicadas aguas abajo de la presa de Sabana Yegua.

Los suroestanos sentimos una alegría agridulce en este momento, porque esta ha sido la época cuando Monte Grande ha estado mas encaminada, pero ha sido una época llena de incertidumbres y sobresaltos. Un mes entregan los recursos y al siguiente se paralizan los trabajos por falta de fondos.

En ocasiones, a pesar de la fe que tenemos en el presidente Danilo Medina, nos asalta la duda de si en verdad ese proyecto ha sido asumido con la responsabilidad y el compromiso que amerita.

 Quisiéramos que quede en nuestros recuerdos que un presidente sureño eliminó para siempre ese temor y ese nerviosismo que se apodera de todos en cada temporada lluviosa por miedo al desbordamiento del río Yaque del Sur y esto arrase con sus viviendas, bienes y propiedades. Seguimos confiando en usted, señor presidente. No nos falle.