POR ALEJANDRO SANTANA
No obstante tuvo frases como esta. A mi hijo le doy siempre dinero suficiente para que haga lo que quiera, cuando quiera, lo que ocurre es que le tienen envidia.
Se marchó insultando a todos los que estábamos en el lugar, pero su vergüenza llegó en la mañana siguiente cuando el dueño de dos baterías de inversor, se presentó a su vivienda denunciando que su hijo se le había llevado las baterías y que las había vendido.
Las baterías estaban marcadas y el compañero de robo cuando fue investigado y amenazado por el propietario de lo hurtado, no le quedó más remedio que decir donde estaban y quien había sido su compañero de faena.
Es decir, que muchos de nosotros hemos sido propiciadores de los actos delictivos que cometen los jóvenes, a quienes entregamos dinero para que se diviertan sin exigirle rendimiento escolar o el dedicarse a trabajar.
Entiendo que antes de culpar y pedir que rueden cabezas lo que debemos es sincerizarnos e iniciar una cruzada de concientización, tener una mayor vigilancia de nuestros jóvenes y nunca poner en dudas cuando nos vienen a dar las quejas de sus travesuras.
Y también tener presente que en todo el territorio se están cometiendo actos delictivos, que como sociedad debemos trabajar unidos para bajar los índices de esa violencia que a todos nos afectas.
No es asunto de policía, de fiscales, de funcionarios gubernamentales, la violencia es asunto de todos y todos debemos unirnos sinceramente para trabajar esa parte que es nuestro dolor de cabeza y que es el dolor de cabeza de las autoridades.
A ningún jefe de puesto, a ningún fiscal, a ningún funcionario gubernamental le conviene que la provincia donde están designados se cometa actos violentos.
Y a nuestros policías, fiscales y funcionarios que no vean en los periodistas a personas que son parte de grupos que quieren hacerlos salir del puesto, de las funciones o deberes que tienen asignados.
Los periodistas, también tenemos una función social, somos la voz de los que viven en los sectores vulnerables que no pueden gritar por motus propios y usan a la prensa para que griten sus desesperaciones, todos debemos unirnos a favor de la erradicación de la delincuencia, pero en una alianza seria.
Es bien sabido que en todo el país hay delincuencia, que mantiene a la sociedad alarmada, pero como barahonero me interesa erradicar la violencia que se produce en mi ciudad y por eso gritamos desde ella.
Tenemos alta tasa de violencia, no es percepción de algunos es la realidad que vemos todos y por eso es que somos muchos los que gritando para que se actué en consecuencia
