POR FREDDY P. GALARZA
Enviado desde Nueva York a ECOS DEL SUR.
Enviado desde Nueva York a ECOS DEL SUR.
La formalización de un comité ampliado de lucha contra la delincuencia en todas sus manifestaciones no debe ser sólo un titular en la prensa, cada uno de sus componentes ha hecho su compromiso de unificar sus fuerzas hacia una misma dirección.
Las autoridades de Barahona e instituciones de la sociedad civil se han comprometidos públicamente a realizar los esfuerzos necesarios en la lucha y el combate a males sociales que afectan esa comunidad, como la delincuencia.
La diferencia en esta ocasión resulta de la participación activa de funcionarios de esa provincia, incluyendo representantes policiales y militares a quienes la sociedad en muchas ocasiones los culpas de ser indiferentes ante el estado desesperante en que viven los residentes de la zona.
En una entrega anterior con el título “Es hora de actuar” manifestábamos ese deseo de integración de los sectores barahoneros en esta lucha, aunque nunca pensábamos que altas autoridades serían parte de esa iniciativa lo que demuestra, no lo aseguro, su preocupación por la situación de desasosiego en que se encuentran nuestro compueblano.
Las autoridades que se han comprometidos y forman parte del recién creado comité de lucha contra la delincuencia y otros males sociales deben cumplir con su rol en las instituciones que representan.
En el caso de la Policía Nacional y representantes de las Fuerzas Armadas, deben educar a sus miembros para que no se involucren con el narcotráfico y los delincuentes.
Las autoridades oficiales y municipales hacer esfuerzo para que el gobierno central ejecute obras, proyectos habitacionales que hagan posible la creación de nuevos empleos en la zona como manera de reducir un poco el desempleo.
Exigir a la administración de la empresa azucarera instalada en Barahona, su participación en proyectos sociales y obras que beneficien a sus trabajadores, entre estas,
Viviendas, centros médicos y escuelas.
Que los propios ciudadanos se organicen en comités de defensa y vigilancia barrial en cada sector de la ciudad con el respaldo de las autoridades y el comité de lucha que ya se ha constituido con esos fines.
La tarea es difícil ante el auge del microtráfico y consumo de drogas, pero se puede lograr con el esfuerzo de los que se han comprometidos y el apoyo de la ciudadanía.
