SANTO DOMINGO. Hace 10 años y un día, Hipólito Mejía agotaba sus últimas horas en la Presidencia, un galón de gasolina regular costaba RD$97.00, los escasos Smartphones (BlackBerry y Palm) eran exclusividad de unos pocos, apenas surgía Facebook y no existía WhatsApp, y los Medias Rojas estaban a dos meses de terminar su sequía de 86 años sin ganar una Serie Mundial.
Ese día, Félix Sánchez recorrió, como uno más de los 10,625 atletas, el óvalo del Estadio Olímpico de Atenas portando la bandera dominicana, en la inauguración de los Juegos que cambiaron para siempre la historia del deporte dominicano, ya que 13 días después (26) las notas de Emilio Prud’Homme se escucharían por primera vez en el Everest del deporte.
Y, para agregarle mayor dimensión, la gesta tuvo lugar en la Meca del olimpismo.
Entre el debut del primer criollo en el escenario Olímpico, Alberto “Gringo” Torres en Tokio ’74, y la primera medalla de oro del país, lograda por Sánchez, pasaron 40 años de ilusiones y muchas frustraciones.
“Esa medalla nos abrió las puertas al mundo, en lo adelante nos vieron con otros ojos, con más respeto, y nuestros atletas se han encargados de no dejarnos quedar mal”, dijo Luis Mejía, entonces secretario general del Comité Olímpico Dominicano, que hoy preside.
Ese día, Félix Sánchez recorrió, como uno más de los 10,625 atletas, el óvalo del Estadio Olímpico de Atenas portando la bandera dominicana, en la inauguración de los Juegos que cambiaron para siempre la historia del deporte dominicano, ya que 13 días después (26) las notas de Emilio Prud’Homme se escucharían por primera vez en el Everest del deporte.
Y, para agregarle mayor dimensión, la gesta tuvo lugar en la Meca del olimpismo.
Entre el debut del primer criollo en el escenario Olímpico, Alberto “Gringo” Torres en Tokio ’74, y la primera medalla de oro del país, lograda por Sánchez, pasaron 40 años de ilusiones y muchas frustraciones.
“Esa medalla nos abrió las puertas al mundo, en lo adelante nos vieron con otros ojos, con más respeto, y nuestros atletas se han encargados de no dejarnos quedar mal”, dijo Luis Mejía, entonces secretario general del Comité Olímpico Dominicano, que hoy preside.
