POR ECOS DEL SUR.
BARAHONA (lunes 4 de febrero de 1974).- Un raso de la Policía Nacional escenificó esta madrugada aquí un zafarrancho con más de 20 efectivos armados, después que se apoderó de unos 7 cargadores y una ametralladora Cristóbal y salió del cuartel disparando y produciendo la muerte de un sargento del ejército.
El raso Máximo Contreras, de 18 años, la emprendió contra todo el que llevara un uniforme alcanzando con tres balazos al sargento tanguista del ejército Antonio Hipólito Jiménez Fermín; uno de ellos en la cabeza y mortal.
Después de dar muerte al sargento, el agente policial se atrincheró en el puente sobre el río Birán, disparando a todo a todo lo que le oliera a uniforme y gritando que lo de él era contra los militares y policías, no contra los civiles. A eso de la cinco de la madrugada, tres horas después que comenzó su zafarrancho, fue doblegado con la intervención de varios civiles que se le acercaron. Está ahora preso en la cárcel Enriquillo de la PN.
Más de 20 efectivos de la policía y el ejército fueron dispuestos para su captura después que cayó muerto el sargento Jiménez Fermín.
La reconstrucción del acontecimiento que alarmó a miles de barahoneros ésta madrugada permitió establecer que el raso Máximo Contreras había estado tomando tragos y se apoderó de una ametralladora y siete cargadores en el cuartel policial de aquí, alrededor de las 2 de la madrugada, donde llevaba tres meses prestando servicios.
En pleno cuartel comenzó a disparar el raso, dejando perforaciones en la pared. Salió a la calle lanzando ráfagas. El sargento Jiménez Fermín se dirigía en esos momentos a la fortaleza, donde prestaría servicio. Iba acompañado de otro raso, pero ambos desarmados.
BARAHONA (lunes 4 de febrero de 1974).- Un raso de la Policía Nacional escenificó esta madrugada aquí un zafarrancho con más de 20 efectivos armados, después que se apoderó de unos 7 cargadores y una ametralladora Cristóbal y salió del cuartel disparando y produciendo la muerte de un sargento del ejército.
El raso Máximo Contreras, de 18 años, la emprendió contra todo el que llevara un uniforme alcanzando con tres balazos al sargento tanguista del ejército Antonio Hipólito Jiménez Fermín; uno de ellos en la cabeza y mortal.
Después de dar muerte al sargento, el agente policial se atrincheró en el puente sobre el río Birán, disparando a todo a todo lo que le oliera a uniforme y gritando que lo de él era contra los militares y policías, no contra los civiles. A eso de la cinco de la madrugada, tres horas después que comenzó su zafarrancho, fue doblegado con la intervención de varios civiles que se le acercaron. Está ahora preso en la cárcel Enriquillo de la PN.
Más de 20 efectivos de la policía y el ejército fueron dispuestos para su captura después que cayó muerto el sargento Jiménez Fermín.
La reconstrucción del acontecimiento que alarmó a miles de barahoneros ésta madrugada permitió establecer que el raso Máximo Contreras había estado tomando tragos y se apoderó de una ametralladora y siete cargadores en el cuartel policial de aquí, alrededor de las 2 de la madrugada, donde llevaba tres meses prestando servicios.
En pleno cuartel comenzó a disparar el raso, dejando perforaciones en la pared. Salió a la calle lanzando ráfagas. El sargento Jiménez Fermín se dirigía en esos momentos a la fortaleza, donde prestaría servicio. Iba acompañado de otro raso, pero ambos desarmados.
Cuando fueron detectados por el raso Contreras, éste empezó de inmediato a disparar, alcanzando con un balazo al sargento en la cabeza, otro en el costado derecho y un tercero en el glúteo izquierdo. El otro uniformado pudo escapar de la muerte gracias a sus buenas piernas.
El encuentro ocurrió en el barrio 30 de Mayo a eso de la 2: 30 am de hoy. De ahí el raso Máximo Contreras se dirigió al puente sobre el río Birán, donde se atrincheró y disparaba cada vez que olía un uniforme cerca.
El capitán Carmelo González Gómez de la PN, dirigió la captura, utilizando unos 20 efectivos de este cuerpo y del ejército….
De inmediato no fue posible establecer si el raso Contreras había tenido algún problema grave con sus compañeros de la Policía en los últimos días, pero predominaba la impresión de que fue victima de un acceso de locura.
Extraído de Ultima hora, lunes 4 de mayo de 1974.

