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martes, 2 de septiembre de 2014

EL JILGUERO: Por encima de las presiones, sed justo y enérgico

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POR  SANTOS SALVADOR CUEVAS
Par  Ecos del Sur
 
Esta  semana, ambas Cámaras del Congreso Nacional, convirtieron en ley el proyecto que declara a Loma Miranda como Parque Nacional, estando sujeta la decisión a la promulgación por el Poder Ejecutivo.

Al instante de enviarse el proyecto al despacho del presidente Danilo Medina, se dio inicio a procesos sin treguas de presiones, manifestaciones y posiciones, muchas de las cuales rayaban en el chantaje y la temeridad.

Uno y otro bando entendían que el mandatario tenía que obrar a favor de sus aspiraciones, y ninguno dio la tregua ni oportunidad necesaria que indica la sensatez, para que, desde el Poder Ejecutivo, se pueda obrar con justicia y en apega al interés nacional. Lo que pensara o no el presidente era lo que menos importaba, pues en cada uno de los extremos sólo se pensaba en el triunfo de sus posiciones.

Llegada la noche, se escuchó el clarinazo de que el Poder Ejecutivo había observado la pieza y, con los argumentos de lugar, devuelto a la presidencia del Senado de la República.

En lo que a mi respete me hubiese gustado que, sin más larga ni más peroratas, Loma Miranda fuera reconocida como Parque Nacional y que esta reserva acuífera y verde montañoso que sirve de pulmón nacional pudiera mantenerse intacto.

Ese es un deseo, justo si se quiere.

Más sin embargo, es de justicia reconocer que en ninguno de los extremos en pugna, es decir los que defienden y los que se oponen, tienen la ponderación adecuada, que sirva de aval a sus posiciones, dado que en Loma Miranda no se ha hecho aún los estudios científicos de lugar que sirva de base a cualquiera de los argumentos.

Cualquier mandatario que ponga los niveles de su popularidad por encima del interés nacional, estaría descalificándose al instante; así mismo, se pierde la esencia del poder del Estado, si el mandatario en cuestión se deja llevar en sus posiciones por lo fuerte que soplen los vientos o presiones de un extremo o el otro.

A un presidente al que el pueblo delegó el poder, mediante elecciones generales libérrimas y secretas,  le corresponde sopesarlo todo y debe ser justo y enérgico al adoptar posiciones  en donde se ponen en juego los intereses de la nación.

Podríamos estar de acuerdo o no con la observancia a la ley que declara a Loma Miranda como Parque Nacional, pero hay que reconocer que el presidente ha actuado con energía y la suficiente madurez, con independencia de su propio partido y del Congreso que, bien se sabe, es conducido por las bancadas del PLD. Nada de eso hizo variar el sosegado juicio del presidente Medina.

Procede ahora, no satanizar la posición libérrima del mandatario, ni proceder a antagonizar más las posiciones encontradas,  sino que (lo más idóneos) debemos montarnos en el centro del debate que se abre, exijamos espacios y la receptividad del gobierno, oportunidades que en raras ocasiones han existido en este país.

Defender lo que se cree y hacerlo con resolución y tesón, pero sin desconocer las facultades que da la ley al primer mandatario de la nación.