POR RAMON ANTONIO MEDINA
NEIBA, Baoruco.- La Cooperativa de Picadores de Yeso Santa Cecilia de Barranca de Tamayo recibió un cheque por 700 mil pesos, producto del pago del yeso vendido a Cemento Andino.
En presencia de directivos, el licenciado Santo Acosta Herasme director Regional del IDECOOP, entregó a Fidel Pérez, presidente de la Cooperativa de picadores de Yeso, el cheque cuyo monto son un avance de recursos que debe Cemento Andino, a los picadores de Yeso, después de estos recuperar la mina tras una larga batalla legal encaminada por el IDECOOP.
Se recuerda que las minas de Barranca, eran explotadas por personas ajenas a la comunidad, en contubernio con funcionarios de Minería, dejando solamente el cansancio de los picadores de yeso quienes recibían una ínfima parte de los recursos, por la explotación del yeso.
Al recibir el cheque, Fidel Pérez, agradeció las gestiones del director regional del IDECOOP, quien dijo, se ha constituido en una especie de salvador para los Yeseros, quienes luego de ver perdido el esfuerzo de años de trabajo, hoy venden el producto y reciben los recursos sin ningún tipo de intermediario.
NEIBA, Baoruco.- La Cooperativa de Picadores de Yeso Santa Cecilia de Barranca de Tamayo recibió un cheque por 700 mil pesos, producto del pago del yeso vendido a Cemento Andino.
En presencia de directivos, el licenciado Santo Acosta Herasme director Regional del IDECOOP, entregó a Fidel Pérez, presidente de la Cooperativa de picadores de Yeso, el cheque cuyo monto son un avance de recursos que debe Cemento Andino, a los picadores de Yeso, después de estos recuperar la mina tras una larga batalla legal encaminada por el IDECOOP.
Se recuerda que las minas de Barranca, eran explotadas por personas ajenas a la comunidad, en contubernio con funcionarios de Minería, dejando solamente el cansancio de los picadores de yeso quienes recibían una ínfima parte de los recursos, por la explotación del yeso.
Al recibir el cheque, Fidel Pérez, agradeció las gestiones del director regional del IDECOOP, quien dijo, se ha constituido en una especie de salvador para los Yeseros, quienes luego de ver perdido el esfuerzo de años de trabajo, hoy venden el producto y reciben los recursos sin ningún tipo de intermediario.
