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martes, 2 de septiembre de 2014

OPINION: Cuando la política se convierte en desgracia.

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Por FELIX BETANCES
 Para Ecos del Sur.

Creo que son muy pocos los que desde una perspectiva como la nuestra, dada la  condición de apoliticidad partidaria, pueden ver y evaluar las cosas como ocurre en nuestro caso.


Lo que hemos conocido como producto del manejo político en nuestro país a través de la historia, no nos ha dejado más que frustraciones a juzgar por los resultados que han producido todos sus protagonistas, con honrosas excepciones.

El enriquecimiento desmedido de individuos que han llegado al poder sin antes haber tenido nada y que lo han hecho con el argumento que con mucho orgullo han exhibido en sus momentos, manifestando a viva voz, que son políticos.

En muchos de los casos, han sido personas que de política no han sabido nada ya que no han estudiado la Carrera y que ni siquiera han hecho un cursillo en lo relativo a la misma, pero que han llegado a través de los mecanismos más manejados tales como haberse convertido en fieles seguidores o protectores de alguien con poder e influencias en alguno de los Partidos tradicionales, a través de lo cual se han destacado como buenos tiradores de piedras y agresivos defensores de líderes que a final de cuentas, resultan ser de cartón, es decir, aquellos que no resisten ni una fuerte lluvia, aunque sí con muchos recursos económicos.

Es deprimente ponerse a pensar en el futuro de nuestro pueblo cuando habiendo vivido situaciones como las que acabamos de describir, no se vislumbra un cambio de conducta, pero ni siquiera un cambio en las apariencias que den oportunidad a los dominicanos de hoy, por lo menos a creer que todo esto cambiará.

Causa repulsa e indignación cuando uno ve a personas que aspiran a dirigir los destinos de un pueblo, que no tienen ni siquiera la capacidad de simular y mucho menos de producir un programa sustentado en lo que piensa hacer si llega al poder, con los recursos que manejará, o sea que no tienen objetivos definidos, no tienen Norte porque no son capaces de visualizarlo, pero tampoco piensan en la posibilidad de buscar un buen asesoramiento.
Para citar algunos ejemplos:

Cuando vemos un pre candidato a Alcalde de un pueblo que lo único que encuentra para llegar a los sectores es una fundita de aquellas que ya el Gobierno Central ha despachado y que debieron llegar a los destinatarios en forma directa o vemos a uno que otro con las manos llenas de papeletas regalándoselas a gentes del pueblo en una forma que los presenta como simples  miseriosos, es de sabor muy agrio.

Y qué decir de los aspirantes a Diputados y Senadores que en muchos casos hacen sus campañas sustentadas en cargos públicos, poniendo a disposición y a su mejor uso, los recursos del pueblo, sin ningún miramiento y sin  ningún respeto, porque solo les importa llegar a los cargos a que aspiran, en forma que podría describirse como una compra al precio que fuere.  Al llegar en esa forma, es cuando no se sienten comprometidos con nadie más que recibir del Estado todos los recursos habidos y por haber para su beneficio como un patrimonio propio del cual no deben nada a nadie.

Finalmente, las esperanzas caen en bocas de los burros, cuando vemos a los aspirantes a dirigir los destinos del país, entre los cuales encontramos a personas sin pueblo o a personas que la gente con que cuenta son aquellos a quienes han favorecido con tráfico de influencias entre otras cosas, pero también candidatos que le han hecho un servicio tan flaco al pueblo, que da penas escuchar que aspiran de nuevo a ser presidentes de la República.

Y lo peor de todo es, que vemos a candidatos jóvenes y preparados intelectualmente, que se han dejado llevar como corderitos detrás de personas que ya no tienen ningún liderazgo, en lugar de trillar sus propios caminos.

Pero hay que resaltar lamentablemente, el hecho de tener un Presidente que en algunos aspectos ha hecho y está haciendo lo que más puede, pero que a todas luces, se muestra maniatado por un grupo que desde las más altas posiciones políticas, no le han permitido hacer el gobierno que él se propone, no habiéndoles permitido ni siquiera mover de sus puestos a elementos que ya el pueblo no pasa, que no los resiste. Para ejemplo, basta un botón; se habla de que el Presidente tiene elaborados más de 40 Decretos los cuales no se ha atrevido a emitir, ¿será eso cierto?.

Con un panorama como ese, ¿nos esperará un buen futuro o nos amenaza la continuidad de la simple desgracia que hasta ahora ha significado la política dominicana?.