POR: SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
Para mi impactante la presencia esta semana que ya trascurre de Leonardo DiCaprio, ante la Cumbre sobre el Clima, efectuada en la sede de Naciones Unidas, en donde se le nombró como mensajero de paz; y la fuerza del impacto emocional no viene dado por la relevancia de la figura notable en cuestión, sino más bien, por el contenido y la dimensión del peligro que traen consigo para la especie humana los eventos que se vienen registrando en torno a los cambios bruscos que se dan en el clima global.
El señor DiCaprio no se anduvo por las ramas, fue directo, preciso y conciso, sin espacio a la vacilación, las dudas y la indiferencia que pueda anidarse entre los dirigentes globales, responsables de definir y trazar las políticas y acuerdos que nos lleven al enfrentamiento en conjunto del peligro que entraña para la humanidad el cambio climático.
DiCaprio dijo:
“Tengo el honor de estar aquí hoy ante ustedes, no como un experto, sino como un ciudadano preocupado; una de las 400 mil personas que marcharon en las calles de Nueva York el domingo, y de los miles de millones en todo el mundo que quieren resolver nuestra crisis del clima”.
Y replicó el ciudadano mundial: “Cada semana vemos nuevos e innegables eventos del clima, evidencia de que el cambio climático acelerado esta aquí ahora. Sabemos que las sequías se intensifican, que nuestros océanos se calientan y acidifican, con vapores de metano que ascienden desde el lecho del océano. Contemplamos eventos climáticos extremos, temperaturas cada vez más altas y que a las capas de hielo del Antártida Occidental y Groenlandia se derriten a tasa sin precedente…”
Y recordó el actor: “…Nada de esto es retorico y nada es histeria. Son hechos. La comunidad científica lo sabe. El jefe del Comando del Pacifico de la Armada, el almirante Samuel Locklear, dijo en fecha reciente que el cambio climático es la mayor amenaza a nuestra seguridad”.
Tan sólo citar estos párrafos que ya son históricos, para la ilustración del tema en cuestión, pues en su conjunto la intervención del señor DiCaprio en esta cumbre constituye un grito de alarma en nombre de esta humanidad que permanece incluso silente y ajena a las implicaciones de los avatares que se dan en el clima y que, como bien sentenció el almirante Jefe de la Armada de Estados Unidos en el Pacifico, “el cambio climático es la mayor amenaza a la seguridad” mundial agregamos nosotros.
Ahora bien, ¿de la amenaza a cuál seguridad hablamos?, no es la amenaza a la seguridad de la soberanía de EE.UU, el caso es peor, mucho peor que las consecuencia que puedan derivarse –incluso- de una tercera guerra mundial, pues los ataques de que a diario es victima la capa de ozono, por la producción masiva, imprudente y sin control de componentes químicos y gases que van a la atmósfera, así como el consumo masivo de petróleo por las grandes industrias del capitalismo mundial, son sólo aspectos que nos indican, no sólo quienes son los responsables de la amenaza que se nos ha venido encima a la humanidad, sino también en manos de quienes debe estar la solución y/o las vías que lleven rápido hacia ese objetivo.
Desde mi humilde morada he medido los alcances de esa amenaza global, sentí admiración y respeto por la firmeza y la transparencia del discurso empleado por este actor de fama mundial, quien no sólo se puso de pie frente a una tribuna, sino que recorrió junto a millares de personas por la calles de Nueva York, llamando la atención de los líderes mundiales que se daban cita para la 69 Asamblea General de las Naciones Unidad; al verle sentí añoranza y nostalgia por la ausencia en la ONU de aquella voz que siempre reivindicó los derechos de la humanidad a la vida y a la paz, Fidel Castro hace falta en estos eventos.
He visto pasar ya por la tribuna de la 69 Asamblea General de la Naciones Unidas, a más de 10 líderes mundiales, sin restar importancia a sus intervenciones, en cada uno pesa su visión localista y nacionalista y la ausencia muy notable de una voz que aborde con entereza la problemática global que atañe y afecta a toda la humanidad.
Para Ecos del Sur
Para mi impactante la presencia esta semana que ya trascurre de Leonardo DiCaprio, ante la Cumbre sobre el Clima, efectuada en la sede de Naciones Unidas, en donde se le nombró como mensajero de paz; y la fuerza del impacto emocional no viene dado por la relevancia de la figura notable en cuestión, sino más bien, por el contenido y la dimensión del peligro que traen consigo para la especie humana los eventos que se vienen registrando en torno a los cambios bruscos que se dan en el clima global.
El señor DiCaprio no se anduvo por las ramas, fue directo, preciso y conciso, sin espacio a la vacilación, las dudas y la indiferencia que pueda anidarse entre los dirigentes globales, responsables de definir y trazar las políticas y acuerdos que nos lleven al enfrentamiento en conjunto del peligro que entraña para la humanidad el cambio climático.
DiCaprio dijo:
“Tengo el honor de estar aquí hoy ante ustedes, no como un experto, sino como un ciudadano preocupado; una de las 400 mil personas que marcharon en las calles de Nueva York el domingo, y de los miles de millones en todo el mundo que quieren resolver nuestra crisis del clima”.
Y replicó el ciudadano mundial: “Cada semana vemos nuevos e innegables eventos del clima, evidencia de que el cambio climático acelerado esta aquí ahora. Sabemos que las sequías se intensifican, que nuestros océanos se calientan y acidifican, con vapores de metano que ascienden desde el lecho del océano. Contemplamos eventos climáticos extremos, temperaturas cada vez más altas y que a las capas de hielo del Antártida Occidental y Groenlandia se derriten a tasa sin precedente…”
Y recordó el actor: “…Nada de esto es retorico y nada es histeria. Son hechos. La comunidad científica lo sabe. El jefe del Comando del Pacifico de la Armada, el almirante Samuel Locklear, dijo en fecha reciente que el cambio climático es la mayor amenaza a nuestra seguridad”.
Tan sólo citar estos párrafos que ya son históricos, para la ilustración del tema en cuestión, pues en su conjunto la intervención del señor DiCaprio en esta cumbre constituye un grito de alarma en nombre de esta humanidad que permanece incluso silente y ajena a las implicaciones de los avatares que se dan en el clima y que, como bien sentenció el almirante Jefe de la Armada de Estados Unidos en el Pacifico, “el cambio climático es la mayor amenaza a la seguridad” mundial agregamos nosotros.
Ahora bien, ¿de la amenaza a cuál seguridad hablamos?, no es la amenaza a la seguridad de la soberanía de EE.UU, el caso es peor, mucho peor que las consecuencia que puedan derivarse –incluso- de una tercera guerra mundial, pues los ataques de que a diario es victima la capa de ozono, por la producción masiva, imprudente y sin control de componentes químicos y gases que van a la atmósfera, así como el consumo masivo de petróleo por las grandes industrias del capitalismo mundial, son sólo aspectos que nos indican, no sólo quienes son los responsables de la amenaza que se nos ha venido encima a la humanidad, sino también en manos de quienes debe estar la solución y/o las vías que lleven rápido hacia ese objetivo.
Desde mi humilde morada he medido los alcances de esa amenaza global, sentí admiración y respeto por la firmeza y la transparencia del discurso empleado por este actor de fama mundial, quien no sólo se puso de pie frente a una tribuna, sino que recorrió junto a millares de personas por la calles de Nueva York, llamando la atención de los líderes mundiales que se daban cita para la 69 Asamblea General de las Naciones Unidad; al verle sentí añoranza y nostalgia por la ausencia en la ONU de aquella voz que siempre reivindicó los derechos de la humanidad a la vida y a la paz, Fidel Castro hace falta en estos eventos.
He visto pasar ya por la tribuna de la 69 Asamblea General de la Naciones Unidas, a más de 10 líderes mundiales, sin restar importancia a sus intervenciones, en cada uno pesa su visión localista y nacionalista y la ausencia muy notable de una voz que aborde con entereza la problemática global que atañe y afecta a toda la humanidad.
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