POR JOSÉ PRADO JIMÉNEZ
Desde Carolina del Norte, para Ecos del Sur.
Desde Carolina del Norte, para Ecos del Sur.
Los aprestos pre-electorales del Partido de la Liberación Dominicana, ya están dando resultados. De un lado, el pueblo dominicano está recibiendo informaciones sobre acciones, que muy bien pueden catalogarse de anormalidades, que están ocurriendo en la esfera gubernamental; y de otro lado, se da cuenta, de que la unidad monolítica que se suponía en el partido de los cuadros de la perfección, del Profesor Juan Bosch, es una falsa.
Las declaraciones de funcionarios del gobierno, posiblemente, también, miembros del PLD, hablan claro de un desajuste interno en dicho partido. A causa de que los intereses personales han llegado a ser tan irreconciliables, les ha sido imposible guardar la compostura que antes daba fe, de una supuesta formación político-ideológica, que los hacía una institución política admirable.
Esta vez, es el Presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, señor Dionis Sánchez, quien manifestando inconformidad con la propuesta de hacer desaparecer el famoso “barrilito,” adornado con el nombre de Compensación Social, saca a relucir, la extraordinaria suma de pesos dominicanos, con que son beneficiados los empresarios. Se trata de cientos de millones, según la declaración vertida por dicho funcionario.
Las exenciones fiscales, no son un acto ajeno a los gobiernos. Pero, las mismas deben ser otorgadas atendiendo a situaciones bien definidas, y por un tiempo durante el cual se estima, o que luego se determine, que la situación que motivó la medida, haya sido superada.
Por ejemplo: Un gobierno otorga exenciones en casos tales como:
Incentivar la instalación de una empresa, cuyo renglón de producción interesa al país.
Por el bienestar social en que se traduce la generación de empleos.
Facilitar la salida de materia prima, que produce el país, y que sería utilizada por dicha empresa; contando, además, otros beneficios que podría reportar, como son: nuevos empleos, oportunidad de conocer nuevas tecnologías, etc.
Una empresa en situación de quiebra, como amparo del Estado, para evitar el mal social que significa la pérdida de empleos, si esta llegara a producirse.
Pero es lamentable, que tales exenciones sean hechas indiscriminadamente, y sólo para llenar el vientre insaciable de quienes lo tienen todo.
Hace aproximadamente tres años, fue hecha pública, en un programa de televisión que se origina en República Dominicana, y que transmite aquí, en USA, la acción vergonzosa de un grupo de empresarios de zona franca. Estos, a pesar de todas las exoneraciones que recibían, se declararon en quiebra, presumiblemente, para no honrar los préstamos millonarios recibidos, con el consecuente perjuicio para el Estado dominicano. Otros, en el mismo gobierno del Dr. Leonel Fernández Reina, recibían contribución para el pago de nóminas de sus empresas. Una gracia desgraciada.
Cualquier medida que facilite el desarrollo de determinado sector del país, merece ser bien acogida por la sociedad, y por sus organismos de defensa. Pero los subsidios y exenciones otorgados a empresarios sin otro motivo que los generados por compromisos políticos partidista; o, para aquietar las ansiedades de enriquecimiento de sectores que, en circunstancias, podrían convertirse en adversarios peligrosos, es una forma de malversación que irrita hasta a los menos sensibles de la sociedad.
Y sabemos la importancia del sector empresarial en la economía del país, pero tales concesiones resultan indigeribles.
En esta ocasión, bueno ha sido que las denuncias se han originado en personas que pertenecen a organismos del Estado, probablemente, miembros del partido en el poder; porque tratándose de la investidura del denunciante, nadie, en principio, dudaría de la veracidad de la misma.
Lo único negativo en la denuncia del Presidente de la Comisión de Hacienda del Senado es, que se advierte una velada intención de justificar el “barrilito,” considerando las exenciones concedidas al sector empresarial. Pues, no es moral, justificar un mal con otro mal.
Lo penoso del asunto radica, en que los posibles responsables de esta herencia maldita, están hoy procurando volver a ocupar la poderosa silla presidencial, para seguir otorgando irritantes privilegios de manera antojadiza, a costa de un pueblo que languidece.
Vemos, que mientras estas cosas ocurren, agricultores pegan el grito al cielo; los hospitales están ahogados en problemas; proyectos importantes, unos caminan” a paso de tortuga,” porque los financiamientos no pueden estar a tiempo, y otros, que beneficiarían a nuestro Sur Profundo, han sido postergados indefinidamente.
¡Que nos ayude Dios!
