JOSE LOPEZ GOMEZ
Para Ecos del Sur
Para el periodo que me tocó cursar materias de comunicación, en las aulas del Centro Universitario Regional Del Suroeste, el debate era constante y edificador.
Nos preocupaban muchos temas, dentro e de ellos ocupaba un orden prioritario la idea de que alguien que no estuviera en el aula viviera de la profesión del periodismo, ya que la creíamos exclusiva para los universitarios, llegando inclusive hacer juicio sobre uno y otros de los que llamábamos comunicadores empíricos, de manera despectiva.
Me confieso que para ese entonces fui uno de los más acérrimos críticos y celosos de aquellos dignos trabajadores de la comunicación, a los cuales hoy le brindo mí más elevados respecto.
Resulta que la comunicación es una ciencia para algunos, para otros solo llega a ser una disciplina; para otros se convierte en un oficio u ocupación, mientras otros la llegan asumir casi como un sacerdocio.
Un autor español se atreve a decir que el periodista es una suma de todo lo que no es; el periodista no es un escritor, pero algunos se acercan a lo literario; No es un sociólogo, pero elementos procedentes de sociología son manejados cotidianamente por el periodista. No es un historiador, pero se nutre de la historia; Escribe y robustece con su trabajos la historia, a diario son referencia de los historiadores.
El periodista tiene una íntima relación con la cosa pública, acercándose y casi pareciéndose peligrosamente al político, debido a que los profesionales de la política no pueden prescindir de sus servicios, unas veces profesional y en otro compromiso de otra índole.
Como el periodista es la suma de todo, en países como Argentina, Estados Unidos y Europa, no es necesario tener una carrera universitaria para vivir de esa profesión.
He referido esto lugares específicos, porque hay legislaciones en este sentido, pero son muchos los países que se inscriben dentro de este marco.
De lo anteriormente dicho, puedo sacar la conclusión de que un periodista es una persona que, se supone, ha dedicado tiempo a su preparación intelectual, tiene una elevada cultura general, un compromiso social con la verdad y consigo mismo; tiene como materia prima para su trabajo la información, la que debe manejar con el mayor nivel de veracidad no importando las circunstancias
