POR BIENVENIDO MENDEZ GALARZA
Este domingo nueve de noviembre a las cuatro de la tarde se apago la vida de Don Bernardo Castillo Vásquez, Nay Cocoa ,a los 95 años y sin poder lograr la herencia que durante toda su vida espero, y que la predico a varias generaciones enriquilleras.
“Soy rico desde que llegue el dinero comprare muchos bienes y hare una familia”, solía expresar Bernardo Castillo Vásquez.
El apellido Castillo lo rechazo toda su vida y siempre condiciono ir a las urnas a votar si lo quitaban de la cedula porque era a su juicio un error, pero siempre el PRD lo convencía y decidía ir a ejercer el derecho del voto.
Con su muerte Enriquillo pierde un emblema que hará falta en sus calles y plazas con su característico estilo, y terminan las ilusiones y las salidas jocosas que disfrutamos distintas generaciones.
“Mira no me relaje que tu padre y yo fuimos compañero de celda, caímos preso juntos, el por ladrón de vaca y yo por cedula”, dijo Nay a un joven.
Siempre sostuvo que tiene un hijo adinerado que es ingeniero y que poseía una residencia al lado de la casa del doctor Joaquín Balaguer.
Hay que destacar que muchos no pudieron apreciar que era un hombre de buen hablar, que deseaba el buen vestir y la elegancia.
Don Bernardo era una leyenda viviente por sus ocurrencias personales, sus ilusiones y quimeras, que las venideras generaciones no podrán disfrutar, y que me da brega asumir las tristes calles de mi pueblo sin ese personaje que tanta vida le dio y carcajadas saco a todos y todas.
Nay Cocoa fue un ser especial por el tipo de demencia que lo afecto , pero fue inofensivo y honesto por lo que será recordado en una sociedad que ese tipo de valores está de vacaciones.
Debo destacar que dos buenas mujeres del pueblo atendieron a don Bernardo de manera gratuita y con amor familiar para que muriera con dignidad, ellas son Isbelis Pérez Recio y Rosa Mateo la hija del difunto Pelo Fino.
Paz a sus restos, que Dios lo acoja en su entorno.
