POR RUBEN DOMINICI
Para Ecos del Sur
Si analizáramos con objetividad lo que ha ocurrido en nuestro país desde la imposición de Balaguer en el poder en 1966 a la fecha, tendríamos que concluir necesariamente en que hoy no somos más que una caricatura de país, con una identidad difusa y sin rumbo definido, conducido por elites maquiavélicas que se han valido de los más perversos medios para mantenerse en el poder y acumular inmensas fortunas.
Para Ecos del Sur
Si analizáramos con objetividad lo que ha ocurrido en nuestro país desde la imposición de Balaguer en el poder en 1966 a la fecha, tendríamos que concluir necesariamente en que hoy no somos más que una caricatura de país, con una identidad difusa y sin rumbo definido, conducido por elites maquiavélicas que se han valido de los más perversos medios para mantenerse en el poder y acumular inmensas fortunas.
Conocen y dominan a la perfección el mito de la caverna de Platón, el gran filósofo griego; la teoría de la alienación, y de la desesperanza aprendida en psicología; y la máxima más importante de su único Dios, Maquiavelo: El fin justifica los medios.
Y hasta saben de medicina, de donde han aprendido que antes de someter a cirugía a una persona se le debe aplicar una determinada cantidad de fármacos específicos, de modo que el paciente no sufra, y si es inevitable el dolor, que lo sienta lo mínimo posible. Así, una pastilla, un jarabe o una inyección intramuscular o intravenosa pueden bloquearle el paso al dolor para que no llegue al sistema nervioso, y como efecto, el paciente se mantenga “de los más feliz” aunque en realidad se lo esté llevando el mismísimo demonio.
Así las cosas, la mayoría de nuestra población no puede percibir la vergonzosa realidad que hoy nos caracteriza como nación, ni tampoco llegar a comprender que con los modestos recursos que produce el país deberíamos de estar en muy buenas condiciones en servicios básicos en general, en electricidad, en carreteras y caminos vecinales, en seguridad ciudadana, en cultura, principalmente deporte, música y literatura, en medio ambiente y recursos naturales, y de manera especial, con un aparato productivo en constante expansión y renovación.
En una verdadera democracia coexisten sin contradicciones insalvables los diferentes sectores socioeconómicos, políticos, culturales y otros que la componen. Llámense, en lo empresarial, el sector financiero, el industrial, el comercial, el agropecuario, y otros. En lo social, los diferentes grupos políticos, étnicos, religiosos, y demás.
En cambio, en esta caricatura de democracia que nos gastamos el sector financiero predomina de forma avasallante sobre los demás, especialmente el agropecuario y el industrial. Y como el Estado dejó de ser el ente regulador del conjunto una vez instalado el neoliberalismo a partir del primer gobierno del PLD, lo que predomina desde entonces en la economía es “sálvese quien pueda”, y en política “que el más sabio viva del más pendejo” y “papeleta mató a menú”.
Por eso, nuestra coja democracia cuando camina da pasos muy lentos del lado que cojea, del izquierdo por supuesto; pero pasos normales y largos del lado sano, es decir, del derecho. Así, mientras las grandes y costosas obras que ejecuta el Estado y que dejan fabulosas fortunas principalmente a los grupos oligárquicos y a los políticos en el poder y sus allegados se construyen “a pasos de vencedores”, los pequeños proyectos que beneficiarían a los agricultores están parados, lo mismo que la Presa de Monte Grande y otros tantos de igual importancia. Algunos ejemplos que por aquí conocemos son el parqueo de la UASD, que nadie solicitó ni era una prioridad, y que al decir del actual gobierno costo el doble de lo que se invirtió en Boca de Cachón.
Algo similar sucedió aquí con las edificaciones del CURSO-UASD, una inversión tan grande como los vicios de construcción que tuvo, y tiene. Así las cosas, antes de inaugurarse se caían pedazos por aquí, pedazos por allá. Y ni decir del Bulevar María Montez, aún no inaugurado formalmente y sin que nadie sepa cuánto costó. Esto no lo sabe el Ayuntamiento, ni Turismo, y mucho menos la comisión que la Cámara de Diputados envió a buscar informaciones al respecto, pues la empresa constructora se negó “machete en mano” a darle información sobre la obra precisamente a una de las entidades que aprueban el presupuesto del Estado. Y eso que esa comisión estaba coordinada por un ilustre barahonero, el Dr. Fabio Vargas. Es de suponer, pues, que esa constructoras tiene padrinos en el gobierno que están por encima del bien y del mal.
Y ahora con el caso de Félix Bautista esta caricatura de democracia que nos han vendido se ha desnudado, y ha permitido ver su cuerpo real, que no es social/humano, sino demoníaco y pestilente. Un montón de funcionarios electos salió a defenderlo “a como dé lugar”, y acusó a caperucita de querer comerse al lobo. Esos funcionarios fueron electos para legislar a favor del país, y lo que han hecho es usar de manera grosera los recursos públicos para provecho personal. Y si no nos espabilamos, a papeletazo limpio seguirán en sus puestos hasta que vuelva el cometa.
Los que no estamos en la caverna descrita por Platón, ni alienados, ni padecemos de desesperanza aprendida, nos asqueamos con estos hechos, cierto, pero a la vez nos llenamos de esperanza al ver los tantos e importantes sectores que han expresado su rechazo a la madre de nuestros principales males, la corrupción, y al ver que se robustece nuestro planteamiento de que no todo está perdido, y que si los tiempos vienen buenos, crecerán más flores de las que los burros se puedan comer.
