SAN JUAN DE LA MAGUANA: Este municipio ha sido convertido en un semillero de bancas de loterías, una especie de “meca” del juego, con la operación de 3,150 de esos negocios, que al mes captan de los jugadores un promedio de 472 millones 500 mil pesos.
Por la proliferación de bancas y juegos de azar, el municipio es catalogado como “Las Vegas del Sur”.
Es una situación de alarma social, una ludopatía que se extiende cual epidemia en el municipio, donde ni los centros religiosos se salvan, principalmente los evangélicos, ya que se han instalado a pocos metros de éstos. Los dueños de los consorcios apuestan a que muchos feligreses y visitantes de los templos se detengan a diezmar sus exiguos presupuestos, con la esperanza de “hacerse ricos de la noche a la mañana”.
En las paradas de los motoconchos, en las construcciones de viviendas o proyectos de edificios de apartamentos, establecimientos comerciales que al día acudan promedio 20 personas, se ha instalado una banca de lotería. En la calle doctor Cabral, en un tramo de 400 metros, hay instaladas cinco de esos negocios, y cada día se multiplican sin control.
Por ejemplo, en el tramo de 1.2 kilómetros, que va desde el semáforo a la entrada de la ciudad hasta el parque Francisco del Rosario Sánchez, hay 14 bancas de loterías; mientras que en otro tramo de 1.3 kilómetros de la avenida Anacaona, que vas desde la Wenceslao Ramírez hasta la avenida de circunvalación Monseñor Thomas F. Reilly, operan otras 16 bancas, por lo que se concluye que la ley que rige esos negocios es letra muerta, ya que esta establece que deben operar a una distancia de 500 metros una de otra.
Por la proliferación de bancas y juegos de azar, el municipio es catalogado como “Las Vegas del Sur”.
Es una situación de alarma social, una ludopatía que se extiende cual epidemia en el municipio, donde ni los centros religiosos se salvan, principalmente los evangélicos, ya que se han instalado a pocos metros de éstos. Los dueños de los consorcios apuestan a que muchos feligreses y visitantes de los templos se detengan a diezmar sus exiguos presupuestos, con la esperanza de “hacerse ricos de la noche a la mañana”.
En las paradas de los motoconchos, en las construcciones de viviendas o proyectos de edificios de apartamentos, establecimientos comerciales que al día acudan promedio 20 personas, se ha instalado una banca de lotería. En la calle doctor Cabral, en un tramo de 400 metros, hay instaladas cinco de esos negocios, y cada día se multiplican sin control.
Por ejemplo, en el tramo de 1.2 kilómetros, que va desde el semáforo a la entrada de la ciudad hasta el parque Francisco del Rosario Sánchez, hay 14 bancas de loterías; mientras que en otro tramo de 1.3 kilómetros de la avenida Anacaona, que vas desde la Wenceslao Ramírez hasta la avenida de circunvalación Monseñor Thomas F. Reilly, operan otras 16 bancas, por lo que se concluye que la ley que rige esos negocios es letra muerta, ya que esta establece que deben operar a una distancia de 500 metros una de otra.