POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
Al evaluar el Proyecto de Ley que plantea la modificación al Código Penal en varios de sus articulados, el Poder Ejecutivo procedió a observar y devolver la pieza que recibiera del Congreso Nacional, y cuyo elemento más álgido lo constituye el referente al aborto o interrupción del embarazo.
La decisión ha provocado un avispero, pues de la misma se han desatado manifestaciones y debates entre distintos sectores de la vida nacional, el mismo resulta más palpitante porque guarda relación o toca un aspecto dogmático e irracional que desde tiempos inmemoriales se anida en el seno de la Iglesia Católica.
Por tradición “la Iglesia se opone al aborto” y no da espacio a ninguna reflexión que permita el surgimiento de luces esclarecedoras en el seno de la sociedad, es decir, se trata de una posición dogmática e irracional cerrada.
Lo anterior implica que si de lo que se tratara fuera de ver el aborto en blanco y negro, o así por así, sin reflexión o como aspecto único e irrefutable, entonces, de ser así, todos deberíamos asumir la bandera de la oposición radical al aborto.
Visto así, el aborto es una práctica criminal y aborrecible, ningún ser sensible y justo podría ponerse del lado de las madres irresponsables y crueles que –sin más- acuden al aborto y apagan la vida del futuro ser humano; hablamos de futuro porque en su etapa embrionaria lo que va creciendo aun es un intento, no se sabe si es hembra o varón, porque durante esa etapa, es sólo eso: Un embrión.
Se nos lleva a la confusión cuando se afirma y reitera innúmeras veces que “con el aborto se está matando a un niño”; y lo reiteran sin aclarar si quiera a qué tipo de aborta se hace referencia, si es el aborto del embrión, del feto o del niño ya creado. Para ser responsable en el debate y las protestas, es de rigor que se esclarezcan los conceptos.
Ahora bien, ya dijimos que como “se trata de salvar vida”, somos abanderados de que el aborto visto así con esa parafernalia como se nos quiere hacer creer, pues el mismo merece el rechazo de todos.
Más sin embargo, esa no es toda la verdad.
El Poder Ejecutivo no ha observado el Proyecto de Ley, por que sea abanderado en sí del aborto, eso no es lo que he leído, y no es bueno que se pretenda engañar al pueblo, queriendo hacer creer que es bonito lo que es feo, o dicho de otra manera, que se esconda la esencia del fenómeno en sí.
Estamos hablando de salvar vidas, y me pregunto ¿Las madres no tienen vida? ¿Vida solo tiene el embrión, el feto, el niño?
Estos sectores sólo hablan de la vida del feto y, según todo indica le da un bledo, es decir, no le importa que la madre muera una y mil veces, para ellos lo que importa es el feto.
De eso se trata.
Se ha observado el Proyecto de Ley, porque es injusto que en el caso de una madre que esté a punto de morir si es que no se le interrumpe el parto, se le deje perder la vida bajo el argumento de que “el aborto es un crimen”. Lo que se está planteando, no es el apoyo al aborto, sino que se salve la vida de la mujer mediante lo que científicamente se conoce como el aborto terapéutico.
Para Ecos del Sur
Al evaluar el Proyecto de Ley que plantea la modificación al Código Penal en varios de sus articulados, el Poder Ejecutivo procedió a observar y devolver la pieza que recibiera del Congreso Nacional, y cuyo elemento más álgido lo constituye el referente al aborto o interrupción del embarazo.
La decisión ha provocado un avispero, pues de la misma se han desatado manifestaciones y debates entre distintos sectores de la vida nacional, el mismo resulta más palpitante porque guarda relación o toca un aspecto dogmático e irracional que desde tiempos inmemoriales se anida en el seno de la Iglesia Católica.
Por tradición “la Iglesia se opone al aborto” y no da espacio a ninguna reflexión que permita el surgimiento de luces esclarecedoras en el seno de la sociedad, es decir, se trata de una posición dogmática e irracional cerrada.
Lo anterior implica que si de lo que se tratara fuera de ver el aborto en blanco y negro, o así por así, sin reflexión o como aspecto único e irrefutable, entonces, de ser así, todos deberíamos asumir la bandera de la oposición radical al aborto.
Visto así, el aborto es una práctica criminal y aborrecible, ningún ser sensible y justo podría ponerse del lado de las madres irresponsables y crueles que –sin más- acuden al aborto y apagan la vida del futuro ser humano; hablamos de futuro porque en su etapa embrionaria lo que va creciendo aun es un intento, no se sabe si es hembra o varón, porque durante esa etapa, es sólo eso: Un embrión.
Se nos lleva a la confusión cuando se afirma y reitera innúmeras veces que “con el aborto se está matando a un niño”; y lo reiteran sin aclarar si quiera a qué tipo de aborta se hace referencia, si es el aborto del embrión, del feto o del niño ya creado. Para ser responsable en el debate y las protestas, es de rigor que se esclarezcan los conceptos.
Ahora bien, ya dijimos que como “se trata de salvar vida”, somos abanderados de que el aborto visto así con esa parafernalia como se nos quiere hacer creer, pues el mismo merece el rechazo de todos.
Más sin embargo, esa no es toda la verdad.
El Poder Ejecutivo no ha observado el Proyecto de Ley, por que sea abanderado en sí del aborto, eso no es lo que he leído, y no es bueno que se pretenda engañar al pueblo, queriendo hacer creer que es bonito lo que es feo, o dicho de otra manera, que se esconda la esencia del fenómeno en sí.
Estamos hablando de salvar vidas, y me pregunto ¿Las madres no tienen vida? ¿Vida solo tiene el embrión, el feto, el niño?
Estos sectores sólo hablan de la vida del feto y, según todo indica le da un bledo, es decir, no le importa que la madre muera una y mil veces, para ellos lo que importa es el feto.
De eso se trata.
Se ha observado el Proyecto de Ley, porque es injusto que en el caso de una madre que esté a punto de morir si es que no se le interrumpe el parto, se le deje perder la vida bajo el argumento de que “el aborto es un crimen”. Lo que se está planteando, no es el apoyo al aborto, sino que se salve la vida de la mujer mediante lo que científicamente se conoce como el aborto terapéutico.
Para los dogmáticos que se muera la mujer, pero que no se le haga el aborto terapéutico, y lo hacen perdiendo de vista que al morir la mujer también muere el embrión o el feto que lleva dentro, y entonces nos quedamos sin el feto y sin la mamá; y aquí se colocan como criminales dos veces, porque están condenando a la muerte a la mamá y también a lo que lleva en su vientre.
Como puede observarse, la decisión del Poder Ejecutivo frente al Código, no sólo es justa e interesante, sino por demás muy valiente, dado que esas posiciones han chocado de frente y desde siempre con el poder del dogma y las mentalidades “infalibles e intolerantes”, o se está con ello o hasta te tumban del poder.
El poder descansa en el pueblo, y toca a los sectores que en verdad aman la vida por convicción y no por respuestas a concepciones dogmáticas, arcaicas y sectarias, salir en defensa de estas observaciones del Poder Ejecutivo, las mismas son justas y son históricas…no hay porque retroceder: También la vida de la mujer importa y tiene valor.
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