POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Especial para Ecos del Su
Lentamente se nos va el 2014, lo que fue ya no volverá a ser. El reloj de la vida se inclina hacia el futuro, atrás sólo quedan historia y añoranza por lo que quisimos, soñamos o luchamos, pero que no se nos dio.
El país está centrado en el debate sobre las ventajas y desventajas de las observaciones hechas por el Poder Ejecutivo al proyecto de Código Penal, es como si de la existencia ya no importa más nada, nos han metido la palabra aborto hasta por los tuétanos, nos tienen harto con eso, hasta asquea tanta arrogancia e intolerancia, tanto chantaje en nombre de Dios.
Nos hemos descuidado y/o desligado de lo otro, de cuestiones que son nodales, básicas para que la vida fluya tranquila y segura en estas navidades. Ni la Iglesia Católica, ni los organismos competentes del Estado, dedican su tiempo a la ejecución ya de políticas y medidas con enfoques preventivos que nos permitan la tranquilidad y el sosiego que tanto merecen las familias dominicanas.
Cada fin de año viene marcado por hechos que son recurrentes, tales como los tiros de bengalas, el uso de pirotecnia y el surgimiento en cualquier esquina del país de lo que viene a ser los llamados tiros alegres, eso que se disparan en medio de multitudes, en barrios y al aire, y que siempre resultan un peligro que da el toque de tragedia y muerte entre niños, adultos y hogares que muchas veces son ajenos a este comportamiento imprudente.
Eso se da cada año, es decir, cada año nos sorprenden con niños mutilados, hombre o mujer calado por una bala, etc. pero, de ser así, por qué no superamos el bendito debate del aborto y pasamos a la promoción de ideas que ayuden a la prevención de estos artefactos y los tiros alegres a que nos tienen acostumbrados cada fin de año.
Lentamente se nos va el 2014, lo que fue ya no volverá a ser. El reloj de la vida se inclina hacia el futuro, atrás sólo quedan historia y añoranza por lo que quisimos, soñamos o luchamos, pero que no se nos dio.
El país está centrado en el debate sobre las ventajas y desventajas de las observaciones hechas por el Poder Ejecutivo al proyecto de Código Penal, es como si de la existencia ya no importa más nada, nos han metido la palabra aborto hasta por los tuétanos, nos tienen harto con eso, hasta asquea tanta arrogancia e intolerancia, tanto chantaje en nombre de Dios.
Nos hemos descuidado y/o desligado de lo otro, de cuestiones que son nodales, básicas para que la vida fluya tranquila y segura en estas navidades. Ni la Iglesia Católica, ni los organismos competentes del Estado, dedican su tiempo a la ejecución ya de políticas y medidas con enfoques preventivos que nos permitan la tranquilidad y el sosiego que tanto merecen las familias dominicanas.
Cada fin de año viene marcado por hechos que son recurrentes, tales como los tiros de bengalas, el uso de pirotecnia y el surgimiento en cualquier esquina del país de lo que viene a ser los llamados tiros alegres, eso que se disparan en medio de multitudes, en barrios y al aire, y que siempre resultan un peligro que da el toque de tragedia y muerte entre niños, adultos y hogares que muchas veces son ajenos a este comportamiento imprudente.
Eso se da cada año, es decir, cada año nos sorprenden con niños mutilados, hombre o mujer calado por una bala, etc. pero, de ser así, por qué no superamos el bendito debate del aborto y pasamos a la promoción de ideas que ayuden a la prevención de estos artefactos y los tiros alegres a que nos tienen acostumbrados cada fin de año.
El gobierno debe proceder a anticipar cuanto antes la prohibición de pirotecnias, tiros de bengalas y advertir las sanciones para los que se dediquen a lanzar tiros al aire, entre multitudes, o la exhibición de armas en lugares públicos.
Debería estarse difundiendo por los medios de comunicación masiva y de manera reiterada, las medidas que nos lleven a evitar esos accidentes que son costumbre en cada navidades, fin de año y días de Reyes.
Esto, me luce, podría ser más provechoso para el país, que seguir dividiendo a la familia dominicana entre quienes se aferran al dogma y los que defienden la vida ante la temática del aborto.
Actuemos ahora, mañana podría ser el día de lamentar.
