POR TOMAS AQUINO MENDEZ
El hecho de que hasta el momento no se haya completado el plan de alfabetizar a todos los iletrados no significa que hayamos fracasado en el intento.Por el contrario, con un 87 por ciento de la cantidad registrada puede decirse que, en efecto, el plan ha sido exitoso.
Pierden la confianza de sus lectores, televidentes o radio oyentes, los políticos, periodistas, y comentaristas cuando hablan mentiras. Todos hemos escuchado decir que “la mentira tiene patas cortas”.
Por eso no va muy lejos. Cuando un comentarista de radio da una “primicia” falsa, por el hecho de llamar la atención, es cierto que momentáneamente eleva su audiencia, pero esta lo abandona rápidamente.
En una, dos y hasta tres oportunidades puede darle resultado, sin embargo el tiempo le cobra esa falsedad. Igual pasa con el periodista que escribe “inventos” o sobre rumores. Divulgar una información “elaborada” en su computadora, atribuyéndola a “observadores o fuentes confiables” lleva a ese comunicador al lugar donde reposan los que se han ganado la desconfianza, y hoy nadie cree lo que escriben. Esto se repite con los políticos que anuncian supuestas renuncias de un partido para “apoyar sus aspiraciones”.
Al revisar las notas usted se encuentra con los nombres de los mismos militantes de su partido que, o estaban en otra parcela interna o simplemente un poco retirado de la actividad. Pasa con ellos, cuando ya son funcionarios, que prometen obras o soluciones de problemas comunitarios y pasado el tiempo las olvidan.
Sin embargo, con la llega de elecciones, otra vez deben acercarse a los mismos ciudadanos que les fallaron a buscar el voto para mantenerse o retornar al poder.
No pueden, por ejemplo, los funcionarios o ex funcionarios pretender que los votantes del Suroeste olvidemos que nos han prometido la presa de Monte Grande y hasta nos han “engatusado” dando picazos de inicios y luego olvidan el compromiso ¿Cómo creen que vamos a confiar en ellos el próximo año cuando vayan a buscar el voto nuevamente dizque para llegar al poder, prometiendo que “ahora si vamos a cumplir”? Es por eso que, aunque somos más los votantes, son menos los votos que se depositan en las urnas. Es que quienes viven una vida de mentira caen directamente en el descredito. Bueno, no fue por usted, pero si cree que le sirve el sombrero.
El hecho de que hasta el momento no se haya completado el plan de alfabetizar a todos los iletrados no significa que hayamos fracasado en el intento.Por el contrario, con un 87 por ciento de la cantidad registrada puede decirse que, en efecto, el plan ha sido exitoso.
Pierden la confianza de sus lectores, televidentes o radio oyentes, los políticos, periodistas, y comentaristas cuando hablan mentiras. Todos hemos escuchado decir que “la mentira tiene patas cortas”.
Por eso no va muy lejos. Cuando un comentarista de radio da una “primicia” falsa, por el hecho de llamar la atención, es cierto que momentáneamente eleva su audiencia, pero esta lo abandona rápidamente.
En una, dos y hasta tres oportunidades puede darle resultado, sin embargo el tiempo le cobra esa falsedad. Igual pasa con el periodista que escribe “inventos” o sobre rumores. Divulgar una información “elaborada” en su computadora, atribuyéndola a “observadores o fuentes confiables” lleva a ese comunicador al lugar donde reposan los que se han ganado la desconfianza, y hoy nadie cree lo que escriben. Esto se repite con los políticos que anuncian supuestas renuncias de un partido para “apoyar sus aspiraciones”.
Al revisar las notas usted se encuentra con los nombres de los mismos militantes de su partido que, o estaban en otra parcela interna o simplemente un poco retirado de la actividad. Pasa con ellos, cuando ya son funcionarios, que prometen obras o soluciones de problemas comunitarios y pasado el tiempo las olvidan.
Sin embargo, con la llega de elecciones, otra vez deben acercarse a los mismos ciudadanos que les fallaron a buscar el voto para mantenerse o retornar al poder.
No pueden, por ejemplo, los funcionarios o ex funcionarios pretender que los votantes del Suroeste olvidemos que nos han prometido la presa de Monte Grande y hasta nos han “engatusado” dando picazos de inicios y luego olvidan el compromiso ¿Cómo creen que vamos a confiar en ellos el próximo año cuando vayan a buscar el voto nuevamente dizque para llegar al poder, prometiendo que “ahora si vamos a cumplir”? Es por eso que, aunque somos más los votantes, son menos los votos que se depositan en las urnas. Es que quienes viven una vida de mentira caen directamente en el descredito. Bueno, no fue por usted, pero si cree que le sirve el sombrero.
