JIMANI.- El pueblo de Boca de Cachón, que fue reubicado debido a que la crecida del lago Enriquillo ocupó gran parte de su territorio, afectando las viviendas y los medios de vida de sus pobladores, es un ejemplo de una medida de adaptación obligada producto del cambio climático.
Así lo afirmó Omar Ramírez Tejada, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático (CNCCMDL).
El funcionario informó que en el nuevo pueblo de Boca de Cachón se reubicaron unos 3,000 habitantes en 537 viviendas de 62 metros cuadrados construidas en un solar de 625 metros para que el resto del terreno puedan utilizarlo para labores agrícolas como medio para el desarrollo de empleos sostenibles.
Dijo que es la primera comunidad del país que cuenta con un sistema de recolección de aguas servidas y planta de tratamiento, cumple con el estándar internacional de más de 10 metros cuadrados de área verde por habitante, cuenta con el 50% de fuentes de energía renovable, y que recolecta y recicla el 100% de sus residuos.
Informó que dispone, además, de escuela, liceo secundario, centro de salud, iglesia, funeraria, cementerio, destacamento policial, y oficinas del Ayuntamiento y del Instituto Agrario Dominicano, entre otras obras. “Todas esas infraestructuras se convertirán en totalmente resilientes y se está en un proceso de adaptación incremental”, precisó.
Ramírez Tejada dijo que las provincias Independencia y Bahoruco, donde se encuentra el lago Enriquillo, están localizadas las zonas del país muy vulnerables a los efectos adversos del cambio climático, y que la crecida de ese cuerpo de agua dejó en evidencia que ese viejo asentamiento no fue planificado ni construido tomando en consideración los modelos climáticos actuales y futuros.
