De: José Prado Jiménez
Desde Carolina del Sur.
Desde Carolina del Sur.
Su lucha fue serena, pero firme. De espera paciente, pero dinámica; propia del que sabe correr con inteligencia, interpretando tiempos y circunstancias, para al fin, ser coronado con la victoria, que, quienes esperábamos que en el horizonte pronto apareciera la luz, vimos la luz en ese triunfo.
Hasta ahora, tras ponderar factores que le adversan, en lo que me permito considerar sus mejores intenciones de una ejecutoria altamente eficiente, digo que su triunfo ha sido un éxito:
Primero, por su marcada intención de frenar la corrupción, dando un respiro al país, para que pudiéramos pensar, que todavía en República Dominicana, hay políticos en quienes el sello del patriotismo no se ha desgastado, y que con dignidad y honra están dispuestos a cumplir sus promesas. Creo, sin espíritu de adulación que pueda imputárseme, que a usted le sobra coraje y moral suficientes, para sobreponerse a cualquier atajadero, que intereses bastardos quieran poner al cumplimiento de sus promesas. Segundo, por la atención puesta a sectores como la educación, y medidas de adecentamiento tomadas, que permiten establecer un antes y después del Presidente Danilo Medina.
Pero, el Sur Profundo, que vio con animada esperanza el anuncio de tres proyectos de gran significación, para esta depauperada y olvidada región; a saber: La Carretera Cibao Sur, Desarrollo del Polo Turístico Bahía de las Aguilas, y la Presa de Monte Grande; a pesar del estruendo con que fueron anunciados, y de su palabra empeñada, esta región que le vio nacer, y en la cual brilló la esperanza con la llegada de unos de sus hijos al poder, ha comenzado a ver como este cuatrienio del gobierno de la esperanza, ha entrado en su tercer año, sin que se vislumbre la posibilidad de que, por lo menos, el proyecto Presa de Monte Grande, pueda llegar a feliz realización, antes de que concluya su mandato.
Tenga presente, ciudadano Presidente, que a la no conclusión de la Presa de Monte Grande, le rodea el agravante, de la falta de un bien definido concepto de lo que es una política de país; una vez habiendo usted culminado su mandato, dicha obra podría ser abandonada, como ha sido la práctica de gobiernos sucesores; si acaso el pueblo decidiera privilegiar con su voto, a un candidato de un partido diferente al suyo.
La Presa Monte Grande, no es una obra de lujo; y estoy consciente de que su manejo responsable garantizaría la tasa de retorno que se espera de semejante proyecto; así, como la reducción del sufrimiento de los pueblos ubicados en la cuenca baja del río Yaque del Sur, amenazados con desaparecer, si continúan las constantes inundaciones.
Compete a usted, señor Presidente, disponer los recursos correspondientes para la terminación de Monte Grande. Estoy seguro, que el pueblo sabe reconocer a sus hombres de bien.
Con sentimientos de mi mayor respeto y consideración, elevo a Dios plegaria, por su salud personal y obra de gobierno.
