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viernes, 19 de diciembre de 2014

OPINION: Cuando la politiquería se apodera del Sistema Educativo (5 de 5)

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POR JOSE CORNIELL

En el marco de una serie de publicaciones de cinco artículos, hemos venido tratando diversos tópicos relacionados a la aplicación de la tanda extendida en la República Dominicana, que ha sido el elemento que más han resaltado los del gobierno como logro de su gestión al frente de la cosa pública.

Hemos hablado de las construcciones de escuelas, resaltado su importancia, pero criticando el hecho de que las mismas no reúnan las condiciones para que se aplique la Tanda extendida por la falta de espacios, tales como: Oficinas, comedores, laboratorios, área de recreo, entre otros, lo que deja mucho que desear de las mismas. Además, hemos hablado de la mala calidad de las edificaciones.  

También hemos hablado de la calidad en los alimentos  que se preparan para los niños y niñas, que con la nueva modalidad tienen que pasarse 8 horas en las escuelas, y hemos dicho que en la gran mayoría de los casos no reúnen las condiciones de higiene y calidad que se amerita para alimentar a infantes, que tienen que contar con una alimentación especial y manejada con mucho criterio.

El tema de la falta de espacios también fue tocado en el marco de los cuatro comentarios anteriores, refiriéndonos de manera específica a la falta de espacios en las escuelas para que los estudiantes puedan estar cómodos, como demandan los nuevos tiempos, y no apiñados como sardina en lata, habiendo hasta 40 y 45 niños y niñas por aulas, que además de la incomodidad que representa para ellos, es antipedagógico.    

Otra problemática que tratamos fue la asignación de la alimentación a particulares, cuando las cocinas de las escuelas fueron equipadas para que sean preparados en  ellas los alimentos que comerían los estudiantes, garantizando la frescura, calidad, cantidad, higiene y contínua supervisión de los encargados por el ministerio para tales fines, así como de todo el personal de la escuela donde se preparen.

Quisimos poner el dedo en la llaga con estos y otros temas que al respecto tratamos en los pasados cuatro comentarios, con el firme propósito de que alguien del Ministerio de Educación nos oyera y se pudieran corregir las anomalías que pudimos recoger en los mismos, y otras que están ahí, que han sido señaladas por otros articulistas, pero todo sigue viento en poca, como evidente señal de que nuestros señalamientos han caído en el vacío, y que siga la fiesta.

Resulta incuestionable entonces, que con tanta premura, como si el mundo se fuera a acabar hoy mismo, con tantas debilidades, con tantas anomalías, con tantas irregularidades y con tanta indiferencia, la tanta extendida está condena a ser más de lo mismo y, consecuentemente, al fracaso.